domingo, 23 de enero de 2011

Cristina prepararía un golpe de estado contra su propio gobierno

http://www.perfil.com/contenidos/2011/01/15/noticia_0042.html

Según Nelson Castro, la presidenta se enfrentaría a un seguro fracaso en caso de buscar la reelección. Utiliza el término "intentona", que nos recuerda intentos de golpe de estado fracasados, como recientemente en Ecuador, y expresa una convicción acerca de la situación actual del poder en la política argentina que resulta de una interpretación particular de los hechos políticos.

Así como hablamos de interpretación, podríamos hablar de ideología, ya que se trata de un conjunto de ideas acerca de la realidad y los hechos que observa. Para Castro, el espacio político es una "arena" donde todo es lucha por el poder y el único motor de las acciones son "la ambición personal" y "los negocios". Está claro que esta definición deja afuera muchas otras posibilidades que consideraríamos más alabables para la política, por ejemplo, la intención de mejorar la educación pública y la infraestructura nacional o de construir un modelo de país que permita la construcción de instituciones más democráticas y una industria desarrollada con más valor agregado y, en consecuencia, más trabajo. Estas posibilidades quedan a priori excluidas en el pensamiento de Castro; es el reflejo de una ideología antipolítica muy propiciada internacionalmente por el liberalismo, cuya motivación suele ser económica, y que en la Argentina ha encontrado un motor particular con el hartazgo de la población ante políticos faranduleros y mentirosos que nunca siquiera han intentado cumplir con sus promesas. Sabemos que en esta idoelogía, todo político es por definición un corrupto y un hijo de otra cosa.

Después de marcar la cancha ideológica sólo resta narrar hechos particulares que ejemplifican, ilustran y enmarcan esta estructura. Hay allí una interna de Aníbal Fernández con otros sectores del gobierno y todas las acciones de la presidenta pasan por el solo hecho de recortarle poder y asignárselo a otros. Este cuento es tan viejo como el propio kirchnerismo, y quizá, tan viejo como el periodismo desestabilizador mismo –habría que hurgar en la cobertura de los medios en las previas a los seis golpes de estado que sufrió la Argentina en el siglo XX. Por un lado estaría Aníbal Fernández, por el otro Garré, Tomada y el nuevo secretario de comunicaciones, Abal Medina hijo. Para lograr el efecto desestabilizador de la narración, es muy importante posicionar al jefe de gabinete en absoluta soledad y en un enfrentamiento con otros integrantes del gobierno, ya que se trata de uno de los personajes con más poder.

El otro frente es externo, más abstracto y conceptual: se trataría de "abrirse a escuchar otras voces", y no explicita a quién concretamente llama "otras voces". ¿Qué sectores de la población, los políticos de qué partido? ¿representantes barriales, piqueteros, activistas de género y de la diversidad sexual, representantes de las poblaciones indígenas, campesinos, sindicalistas? Muchos de ellos se han ido sumando en los últimos años al diálogo con el gobierno y han conseguido importantes reivindicaciones, aunque todavía falte avanzar mucho. Con lo cual, queda claro que Castro parece referirse a otra cosa cuando habla de "otras voces": las voces de siempre, los grandes medios y la oposición, el radicalismo y el peronismo federal, personificado en los (ex)caudillos provinciales, Duhalde, Rodriguez Saá, Puerta y, por qué no, Menem. O cualquier otro corrupto, con tal de que diga publicamente que está en contra del gobierno, aunque no sepa explicar muy bien por qué.

Otra interna que detecta –imagina, desea o rescata de sus fuentes confiables– se relaciona con el secretario de comercio, Moreno, y el ministro de agricultura, Domínguez. Por denostar al ya tan vapuleado secretario Moreno, elogia sin advertir la capacidad de diálogo del ministro Domínguez. Debería aclarar dónde ve y en qué consisten tal diálogo, "la buena aptitud" y la mejora de las relaciones con el sector que atribuye a las acciones del ministro, y luego ponerlos en relación con las expresiones heterogéneas de toda la gama de productores agropecuarios y el ridículo lockout patronal de la semana pasada.

No falta una crítica a la lamentable ineptitud de todos los sectores de la oposición: Castro no rescata uno solo, y al lector le surge la duda: ¿quién podría salir airoso en la contienda electoral de 2011? Por una cuestión de lógica, para que Cristina pierda –y su intento se pueda definir como intentona– tiene que haber un ganador, y Castro no logra ver un candidato con esas características. Parece que termina por conceder, involuntariamente, una victoria casi segura de Cristina, y su artículo se constituye en un clamor desesperado por un candidato coherente que pueda hacerle frente.

El artículo no es sólo palo en la rueda y cierra con una hoja de ruta para el gobierno: "el grave episodio" de la cocaína "de alta pureza" descubierta en España es algo que debería preocupar y ocupar a los integrantes del gobierno. No está claro si Castro lamenta que se haya exportado en vez de volcarse al mercado interno o si pide –conocedor del accionar del gobierno– una solución al estilo del trigo, donde el cupo de exportación se comience a liberar una vez abastecido el mercado interno. ¿O pretende que la presidenta interrumpa su gira por Medio Oriente para ir a tomar declaración a los responsables de algún aeropuerto argentino? Después de tantos años de periodismo y vida pública debería saber que esas funciones corresponden a otros funcionarios y ramas de los poderes judicial y ejecutivo.

¡No se entiende, Castro! Surge la sospecha que toda la reflexión final sobre "el nuevo alerta" solo sirve para nombrar en una oración la presidenta y el narcotráfico, para preparar una futura argumentación sobre la relación entre mafia y estado. Ejemplos en la historia argentina no faltarían. Basta con recordar a Duhalde, la maldita "mejor policía del mundo" y los barones narcos del conurbano.

Castro, no nos haga esperar mucho para el próximo capítulo de esta saga política, estamos a la expectativa de los próximos movimientos dentro del kirchnerismo y le deseamos, de todo corazón, que al menos una vez acierte un pronóstico y logre recuperar un ápice de su credibilidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario