sábado, 15 de enero de 2011

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1341765

El diario La Nación descubrió un nuevo grupo de peligrosos piKeteros

El periodismo tiene el deber inamovible de denunciar los acontecimientos que ponen en peligro la convivencia democrática, y este periódico ha dado un nuevo ejemplo de éxito en la misión que se propone. Los piqueteros forman desde siempre uno de los enemigos predilectos de la línea editorial del diario, de las personas que sufren del suficiente bienestar como para desplazarse por el país en vehículo propio y de todos que llevan un pellejo de pigmentación débil. Ninguno de los teclados inteligentes que llenan las páginas de este periódico ha podido acostumbrarse a este fenómeno de manifestación popular, cuya envergadura ha disminuido, justo es reconocerlo, en los últimos 8 años. Precisamente, desde que el Estado se abrió a los reclamos de algunos de los necesitados y los incorporó a la toma de decisiones y la puesta en práctica de las políticas sociales.

En este artículo, los protagonistas son personas o "manifestantes" que reciben, en el primer párrafo de artículo, el calificativo de "piqueteros", lo cual equivale en la terminología de este diario a enemigo público de todo el pueblo (que tiene suficiente como para desplazarse en coche propio), chirolita del gobierno y mentiroso. En el mismo surco, señala la falsedad de los dichos de los entrevistados en el lugar: Sería "absolutamente falsa" la acusación que La Nación imprimiera partes del diario Clarín en su planta y los despidos que originan la protesta son "atribuídas a Clarín" por los manifestantes, pero de ninguna manera serían hechos verídicos y comprobables, que, además, cuentan con el respaldo de un fallo judicial que obliga a la empresa a reincorporarlos y a cumplir con la libertad gremial garantizada por numerosos tratados internacionales con categoría constitucional.

A continuación, el diario explaya uno de sus lamentos preferidos: la falta de acción por parte de la fuerza pública, también llamada Policía Federal. Ignorando el hecho que ésta cuenta con la orden explícita de no intervenir contra la protesta social desde hace muchísimos años, y gracias a una serie de intervenciones de lamentable magnitud –siempre encubiertas con experimentada habilidad por este (des)comunicador (anti)social–, presenta el hecho como una novedad a destacar y reafirma, de esta manera, que lo considera statu quo reprobable.

Éste diario no deja de espantarse ante las acciones públicas de las clases subalternas y toda gente de color cobrizo, y festeja cuando las protestas provienen de clases acomodadas y patronales, como ha demostrado en el conflicto del lockout patronal del año 2008 y en estos días con el activo apoyo a la "movilización del campo": los piqueteros 4x4.

Nuevamente, el diario La Nación sabe dónde está su lugar: al lado de los patrones, bien lejos de los que hacen el trabajo, posibilitan el cultivo de la tierra, se ensucian las manos y garantizan la tan mentada soberanía alimentaria.

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