El acampe en el Parque Ciutadella
Camino al parque y rodando con bici hacia la entrada desde el Arc de Triomf se confirmó mi sospecha: la policía estaba enterada del plan del movimiento ciudadano, que pretendía acampar adentro del parque de la ciutadella e impedir a la mañana la sesión de los legisladores del Parlament de Catalunya, que a su vez pretendía votar aquella mañana los recortes presupuestarios en las áreas de Educación, Salud, Obra pública y Gasto social. El gasto militar, los sueldos de los funcionarios con sus lujuriosos extras y las ayudas financieras a los bancos no estaban en la agenda.
A las cuatro de la tarde, los mossos d'esquadra comenzaron a echar a las personas del parque, con una amable petición. Confiscaron carpas y objetos personales, ocuparon el parque y pernoctaron de pie. Los manifestantes se enfrentaron con las rejas del Ciutadella.
Se aplaudió la llegada de las primeras columnas barriales, de la asamblea de Poble Nou y de Gràcia. Más gente llegó y se ocupó el portal principal, por donde suelen entrar los legisladores. La asamblea decidió pasar la noche frente al parque e intentar impedir el ingreso de los parlamentarios a la mañana siguiente. Algunos comenzaron a construir barricadas y la asamblea decidió seguir con el intento de cerrar todas las entradas al parque.
A la mañana siguiente llegaron los policías de combate, sin las placas de identificación obligatoria. Los acampantes estaban un poco más dormidos, con apenas dos horas de sueño: no habían estado toda la noche ansiosos y esperando la violencia, sino que hubo distensión, charla y discusión, que mantenían fresco el espíritu. Con cierto forcejeo, los policías alcanzaron el portal y comenzaron a desmantelar las barricadas.
El Presidente catalán, Artur Mas, llegó en helicóptero al igual que otros. Algunos entraron a pie, entre los insultos de los manifestantes y la protección policial. "Están impidiendo el normal funcionamiento de la democracia" se quejó Mas. Por supuesto, si quieren usar la democracia en contra de la gente. Nadie la votó para que haga recortes, recuerda un indignado.
En una puerta secundaria había menos gente y los mossos no preguntaron mucho para desalojar rápido y a los golpes. A una señora de unos 60 años que llevaba a un hombre en silla de ruedas le pegaron y la tiraron al suelo. A otro lo protegió la matera de cuero donde llevaba el termo de acero inoxidable.
Me pasa un mate caliente. Largo y sabroso. Amargo, uruguayo. "Y los medios cuentan siempre lo mismo". No dan abasto con tanta mentira. Un legislador dijo sentirse "indignado" por el bloqueo al parque. Si está indignado, que se sume a la protesta. Se aceptan arrepentimientos, si son sinceros. Porque este movimiento no es solo para indignados. Hay también idealistas, luchadores, enamorados, viejos, jóvenes, revolucionarios, empleados, lindxs, fexs y otros: el que quiera si está dispuesto a participar y discutir la forma de construir una sociedad mejor.
Esa misma tarde, hubo una momento de tensión en la puerta secundaria. Algunos supuestos manifestantes agredieron a la policía, que a su vez respondió con tiros de bala de goma y porrazos. Todo eso no duró más que algunos segundos. Algunos manifestantes, sinceramente pacíficos, estaban filmando la escena y lograron en seguida identificar a los violentos. Estos se agruparon rápidamente en la entrada de un edificio, y llamaba la atención el parecido que llevaban, y que los distinguía del resto de los manifestantes. Un evidente entrenamiento físico, pasamontañas iguales, auriculares en la oreja (o habrá sido una cucaracha de comunicación), una mirada abstraída, cara de obediencia y nada que muestre indignación o alguna motivación personal para sumarse a la protesta. Estaban cumpliendo órdenes. El video está en youtube con el nombre "Qui son els violents" y cada uno puedo juzgar por su cuenta. Los manifestantes acá no están acostumbrados a que haya infiltrados para causar disturbios, tomar imágenes e identificar a los participantes. Es una faceta de la protesta que no imaginaban, crédulos de una sociedad civil donde reina el anonimato y seríamos todos iguales ante la ley. Es el indicio también, que esta protesta ha desatado un proceso al que el estado no es ajeno, y los políticos han tomado consciencia que no pueden seguir ignorándolo. Lo lamentable es que hasta ahora sólo esté tomando acciones policiales y represivas, en vez de aceptar los reclamos de la gente y entender a los indignados como interlocutores necesarios.
Observatorio Monocular
jueves, 16 de junio de 2011
sábado, 4 de junio de 2011
PIRULO DE TAPA de página/12 sábado 4 de junio 2011
ENSEÑANZA
Por Juan Gelman
El presidente del Uruguay, José Mujica, ha dicho, con razón, que más que los derechos humanos de los abuelos le importan los derechos humanos de los nietos. Ha legado, entonces, una clara enseñanza a los nietos: el Estado puede asesinar, torturar, violar, robar y “desaparecer” a sus ciudadanos y no será castigado.
Por Juan Gelman
El presidente del Uruguay, José Mujica, ha dicho, con razón, que más que los derechos humanos de los abuelos le importan los derechos humanos de los nietos. Ha legado, entonces, una clara enseñanza a los nietos: el Estado puede asesinar, torturar, violar, robar y “desaparecer” a sus ciudadanos y no será castigado.
jueves, 2 de junio de 2011
¿Quién necesita esa ley?
Nuestros hermanos uruguayos se encuentran en una situación complicada. Tienen una ley que no les hace falta, una ley que ninguna persona con un mínimo de dignidad humana puede defender. La tienen hace un cuarto de siglo y, a pesar de la lucha de innumerables ciudadanos, artistas, víctimas y activistas, al grueso de la población uruguaya le falta aún la valentía de derogarla.
La justicia es un ideal inalcanzable, no hace falta incursionar con mucha profundidad en el pensamiento filosófico para tomar conciencia de ello. Pero crear una ley que prohiba a la justicia investigar ciertos crímenes, anteriores a cierta fecha, o cometidos por ciertas personas, no es reconocerle su calidad de ideal inalcanzable, sino transformarla en una posibilidad indeseada. En la Argentina hemos tenido que afrontar el horror de tener dos leyes de la misma índole, además de la vergüenza de los indultos, y tenemos el deber de mujeres y hombres de acompañar a nuestros hermanos uruguayos en su lucha para conseguir la justicia, o lo que de ella se pueda reconstruir después de tantos años.
En el '89 la campaña por el voto verde para derogar la ley obtuvo el 43%, en el 2009 el "sí" para la derogación obtuvo el 47%, no quería llegar al 50+1 necesario. En la campaña de l '89, los medios se negaban a pasar el mensaje de Sara Méndez, cuyo hijo le fuera arrancado de los brazos con sólo 20 días de edad. Puede que hayan tenido miedo a que volvieran los militares si el plebiscito votara contra la ley de caducidad, puede que hayan temido la llegada del comunismo, los zurdos, los maoístas o la revolución cubana. Puede que hayan tenido miedo, simplemente, de tener que afrontar la verdad, y las propias responsabilidades. Y esas responsabilidades no las pueden negar.
Todos estos miedos habrán tenido algún fundamento hace veinte años, ¿pero hoy? Veinte años después, otra vez los medios se negaron a dar una lugar a la campaña, otra vez ningunearon la problemática, dejaron a lo activistas contra la ley esperando en la puerta, condenándolos a la acción directa, los medios independientes, la voluntad de cada ciudadano de colaborar con su grano de arena. La democracia uruguaya, ¿aún le teme a milicos y marxistas? ¿o son los medios de comunicación que se siguen adjudicando el derecho de valorar miedos, libertades y posibilidades de una sociedad? Los medios de comunicación son una piedra fundamental en la transmisión y la valoración de los mensajes que circulan por la sociedad, si ellos no ponen todo su esfuerzo detrás de los reclamos de justicia, es poco probable que prospere. Eso vale tanto para el '73, como para el '85, el '89, el '09 o el '11, y vale tanto para el Uruguay como para cualquier otro país del mundo. Queda evidente que el reclamo de justicia debe subordinarse a un previo reclamo por la democratización de lo medios de comunicación. Recién cuando la horizontalidad de la circulación de los mensajes quede asegurada podremos avistar a lo lejos la llegada de la justicia.
La lucha contra la impunidad continúa, hasta que todos respondan por igual ante la justicia. Pepe Mujica quedó atrapado en su actitud conciliadora cuando dijo que la derogación por vía parlamentaria no era la señal correcta. Quizá no, pero era una vía legal para saldar una gran injusticia. Ahora la corte suprema confirmó que los delitos cometidos durante la dictadura son delitos comunes, con lo cual prescribirían este año, porque el delito de desaparición forzosa de personas no existía antes del año 2005. El argumento esconde una falacia tremenda, que se puede esperar de periodistas de dudable inteligencia pero que asombra en la exposición de magistrados de alto nivel. Se olvidan de los tratados internacionales que firmó el Uruguay, que señalan la imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad y le vuelven a faltar el respeto a todas las víctimas del terrorismo de estado, que siguen esperando justicia.
Podemos responder la pregunta que titula este artículo. ¿Quién necesita esta ley? Los asesinos la necesitan. Los torturados y sus secuaces. Y todos aquellos que los cobijaron y se enriquecieron durante aquellos años oscuros la defienden porque saben que cuando esta ley pase a otra vida tendrán que rendir cuentas ante la sociedad, ante la humanidad entera, y se caerán las máscaras, desaparecerá el juego de las sombras y los sofismos. Cada uno será lo que hizo y deberá responder por sus actos. Ya no se podrán seguir lavando las manos con el olvido impuesto a la fuerza. Y ese día llegará, sólo ha sido aplazado. Por ahora… la lucha continúa.
domingo, 13 de febrero de 2011
Hace muy poco tiempo tuve el honor de recibir las opiniones personales de un reconocido periodista acerca del caso Papel Prensa. Los puntos que mencionaba me inspiraron un análisis crítico de mis propias opiniones y aprovecho la información que recopilé a partir de una serie de fuentes heterogéneas para escribir una reseña del caso. Esta reseña discute críticamente su postura que, vale la pena mencionarlo, contiene ciertos rasgos propagados por muchos críticos del gobierno que quizá sin advertirlo le hacen el juego a los medios dominantes.
Sus opiniones giran alrededor de tres ejes: la relación del gobierno con Clarín y La Nación; los Papaleo y la venta de Papel Prensa; y las posturas del periodismo.
1. La relación entre el gobierno y los dos diarios nacionales de mayor circulación:
a) El gobierno lanzó una ofensiva contra Clarín y La Nación; están peleados a muerte.
b) Ambos diarios roscaron con el gobierno de Nestor Kirchner en los primeros años y después se distanciaron y se alinearon con el campo.
c) La nueva Ley de Medios parece hecha a medida para desarmar los negocios del Grupo Clarín, que son numerosísimos.
d) No buscan la información objetiva, sino que hacen su propio juego, sobre todo en defensa de sus propios intereses comerciales.
e) El gobierno le quitó al grupo los derechos de televisación del fútbol y le quiere quitar también Fibertel, un proveedor de Internet con un millón de clientes, además de denegarle la fusión de dos empresas de TV por cable que al principio había permitido.
f) El gobierno está intentando probar que Ernestina Herrera de Noble, dueña del Grupo Clarin, se apropió ilegalmente de dos hijos de desaparecidos.
2. La causa PP.
a) Papel Prensa es el único productor de papel para diarios, si no te vende, tu publicación no puede competir.
b) El gobierno trata de probar que Clarín y La Nación transaron con la dictadura.
c) Los Papaleo mienten e Isidoro Graiver, que era un hombre clave en los negocios, y la hija de David Graiver los desmienten.
d) Lidia Papaleo firmó el traspaso en noviembre del 76 y fue secuestrada recién en marzo del 77.
e) Pasaron 27 años y se decidieron a hablar recién ahora. Esto pone un manto de sospecha sobre sus afirmaciones.
f) Alfonsín indemnizó a los Graiver por la privación de sus bienes.
3. El periodismo.
a) Tiempo Argentino es un diario ultraoficialista que recibe millones por mes en avisos del estado, por lo tanto, nada de lo que diga tiene valor alguno. No lo compra nadie.
Es innegable que hay un enfrentamiento entre el gobierno y estos dos diarios, las opiniones divergen únicamente en la interpretación de quién lanzó una ofensiva contra quién y cuándo exactamente comenzó. Hay un análisis gráfico de las tapas de Clarín del 2003 al 2010 que circuló por internet y se hizo muy famoso y que apoya la afirmación de un cambio de actitud por parte de Clarín. El caso de LN es un poco más complejo ya que mantuvo, en su línea editorial, una postura opositora al gobierno de Kirchner desde sus inicios, pero permitió en la cobertura periodística general una postura favorable hasta al menos el año 2005. El punto de inflexión viene en el año 2008, cuando ambos matutinos (y con ellos el 70% de los medios audiovisuales, propiedad del Grupo Clarín) se alinearon con los reclamos del así llamado "campo" en contra de la resolución 125, que aumentaba significativamente las retenciones a las exportaciones de granos ante un panorama de fuerte aumento en el precio de estos commodities.
La postura que acusa al gobierno de lanzar la ofensiva contra los diarios suele sostener que el envío del proyecto de la nueva Ley de Medios al congreso ocurrió como resultado de esta toma de posición de los grandes medios en el conflicto de la 125. Esta postura suele desconocer el hecho que una "Nueva ley de Radiodifusión" figuraba en la plataforma de la campaña electoral del Frente Para la Victoria en 2007; quizá recién después de haber visto, a pocos meses de iniciar su mandato, el poder que ostentaban los grandes medios, la presidenta decidió cumplir con su promesa electoral y enviar el proyecto al congreso. La ley retoma los lineamientos de la coalición por una Radiodifusión Democrática del año 2004 y el Relator Especial de las Naciones Unidas para la Libertad de Expresión, el guatemalteco Frank La Rue, la describe en una entrevista a CNN en español como una de las leyes más avanzadas en la democratización de los medios.
En ese sentido, cuando una ley prohibe los monopolios, es inevitable que los monopolios existentes la interpreten como una embestida en su contra. Yo me permitiría la siguiente reflexión: cuando el gobierno incluyó la reforma de la ley de medios en su plataforma, pecó de ingenuidad si creyó que los monopolios iban a acompañar el proyecto por el bien de la democracia, ya que los intereses comerciales siguen estando por encima de los valores cívicos.
Por lo tanto, Clarín y LN ven o verán afectados sus intereses por la nueva ley de medios y especularon durante el 2008 con la caída del gobierno para frenarla. Como no pudieron evitar que la ley se aprobara, comenzaron a llevar una batalla frontal contra el gobierno, cuyo resultado es una cobertura periodística totalmente tergiversada, donde las malas noticias siempre ocupan la tapa y las buenas se esconden en pequeños recuadros en el interior del diario. Si las noticias afectan los intereses de sus anunciantes principales, directamente son ignorados como ocurrió recientemente con la empresa Nidera y otras compañías que están entre los principales anunciantes de ambos diarios.
En el año 2009, la AFA rompió unilateralmente el contrato de transmisión de fútbol que lo ligaba a TyC del Grupo Clarín, alegando "incumplimiento de contrato" por parte de la empresa. Probablemente ya habían tenido contacto con el gobierno para cerrar el acuerdo al que llegaron poco después, pero se trató de una rescisión del contrato por parte de la AFA, por lo cual, es una acusación un poco burda decir que "el gobierno le quitó los derechos de televisación".
Fibertel opera sin licencia hace algunos años, y puede técnicamente hacerlo porque utiliza la red de TV por cable de Cablevisión. El gobierno emitió una resolución que prohibía a la empresa seguir vendiendo el servicio, ya que no se puede operar en el mercado de las telecomunicaciones sin tener una licencia. El grupo desoyó la resolución y, supongo, dará la batalla judicial. Mientras tanto, los usuarios de Fibertel siguen siéndolo.
Una de las últimas resoluciones del gobierno de Néstor Kirchner autorizó la fusión de Cablevisión y Multicanal, a pesar de que ésta se contradecía con la democratización del espacio audiovisual propuesta por la coalición de radiodifusión democrática. Por suerte, en marzo del 2010 el Ministerio de Economía anuló la resolución que autorizaba dicha fusión.
La dueña de Clarín, Ernestina Herrera de Noble está acusada de aprociación ilegal de hijos de desaparecidos durante la última dictadura militar, un crimen de lesa humanidad. La causa se inició en el año 2002 con una denuncia penal de las Abuelas de Plaza de Mayo, un año antes de la asunción del gobierno de Néstor Kirchner. Su gobierno ha tomado la lucha de las Madres y Abuelas, reconocida y valorada internacionalmente, como cuestión de Estado y apoya a estas y otras agrupaciones de derechos humanos. Gracias a esta actitud, a la derogación de las leyes de obediencia debida y punto final y a la renovación de la corte suprema, finalmente la justicia argentina a comenzado a caminar por el camino correcto: el de investigar los crímenes del pasado y juzgar a sus responsables. Es una muestra de poca capacidad de discernimiento sostener que "el gobierno está intentando probar" el crimen. Una sencilla muestra de sangre, obligatoria en la jurisdicción argentina si hay sospecha de una apropiación ilegal, determinará si sus hijos son o no hijos de desaparecidos. Si no lo son, no deberían temer a la muestra de sangre y presentarse a ella voluntariamente. Que se nieguen con tanta insistencia llama mucho la atención, al igual que otros aspectos del caso:
1. La propia Ernestina Herrera de Noble declaró que "muchas veces he hablado con mis hijos sobre la posibilidad de que ellos y sus padres hayan sido víctimas de la represión ilegal".
2. La adopción ha tenido comprobadas irregularidades. La señora Herrera de Noble no puede ser enjuiciada por eso porque los hechos prescribieron; no así los crímenes de lesa humanidad de los que se la acusa en el caso de que sus hijos sean hijos de desaparecidos.
¿Se puede permitir que esta señora goce de intangibilidad y que pueda evadir su responsabilidad penal por el sólo hecho de ser la dueña del multimedios más poderoso del país? ¿No debería responder ante la justicia como cualquier otro ciudadano?
Si Papel Prensa no te vende papel, lo tenés que importar a un precio mucho mayor y perdés competitividad. Si es verdad lo que dice el propio Clarín, que "controlar el papel es controlar la información", entonces podemos decir que Clarín y La Nación vienen controlando la información casi sin competencia desde el año 1976. Esto es aproximadamente lo que también sostiene el negacionista y defensor de la dictadura Mariano Grondona cuando dice que estos dos diarios marcan la agenda política. Son formadores de opinión, como antes de la dictadura también lo eran La Prensa, La Opinión y La Razón. Desde entonces, y seguramente con incidencia de estos negociados turbios, estos dos diarios son los que más peso han tenido en el momento de marcar la agenda. Por lo tanto, ya que se trata de un insumo esencial para la libertad de la prensa gráfica, es indispensable que haya un marco regulatorio que garantice a todos los diarios del país el acceso igualitario al papel. El gobierno ha presentado un proyecto al respecto y volveré sobre el tema más abajo.
Está probado que estos dos diarios transaron con los militares y fueron el órgano de propaganda de la dictadura cívico militar. No hace falta que el gobierno gaste esfuerzos en ello. Basta con mirar las tapas de esos diarios de aquellos años. Ni un solo desaparecido, un país libre, pacífico, limpio (de marxistas y sindicalistas, sobre todo): el país perfecto para vivir y criar tus hijos. De los crímenes de lesa humanidad de una de las peores dictaduras de la historia latinoamericana, ni una palabra. Uno podría pensar que los diarios no tuvieron opción más que callar por la censura que ejercía el gobierno, pero la realidad es que se autocensuraban por mandamiento editorial, como sostiene Robert Cox, ex editor del diario Buenos Aires Herald, el único medio que denunciaba desapariciones. Este periodista también sostuvo hace poco que "nunca hubo tanta libertad de prensa como ahora" en la Argentina.
Por el contrario, se ha mostrado que LN que tanto lamenta los atropellos contra la libertad de prensa de este gobierno apoyó a todos los golpes militares del siglo XX. No es demasiado descabellado sostener que la última dictadura se correspondía absolutamente con los intereses políticos y económicos de aquel diario.
Según nos cuentan Clarín y LN, Isidoro y María Sol Graiver desmienten la versión de Lidia y Osvaldo Papaleo. Hay un artículo de LN que efectivamente se llama "La hija de Lidia Papaleo también desmiente" y parece que por el título ya queda todo dicho. Pero ya el copete del artículo nos muestra que, en realidad, lo que dice María Sol es ligeramente diferente, concretamente dice: "No tuve participación alguna en la negociación y venta de las acciones de Papel Prensa S.A. y no tuve conocimiento de las mismas dado a que esa época era menor de edad. […] Dejo constancia que no tengo ni tuve nada que reclamar contra Fapel S.A. [hoy Papel Prensa]". Lo cual no es una desmentida en sentido estricto, porque no hace referencia alguna a los dichos de su madre, sino que ella se desliga del caso por no haber tenido participación alguna en él.
El caso de Isidoro es más interesante aún, porque sí desmiente los dichos de Lidia Papaleo. Lo hace a instancias de LN en una solicitada a página entera que cuesta, creo, algo como 140.000 pesos, que seguramente no se los hicieron pagar. Sostiene allí que no hubo presiones, explica que él estuvo a cargo de la negociación y que los diarios que adquirieron la empresa le hicieron un favor a la familia que se encontraba en una situación económica delicada. Lo llamativo del caso es que sólo algunas semanas antes dijo todo lo contrario en una entrevista a Tiempo Argentino. Para el que dude que la credibilidad de lo que publica Tiempo Argentino, hay un audio de esta entrevista que, afortunadamente, está accesible para todo el mundo. Considerando que él presenta dos versiones absolutamente contradictorias de la misma historia, será la justicia la que tiene que investigar los documentos y decidir sobre la veracidad de una o la otra versión.
Sin embargo, podemos cerrar este párrafo conflictivo con tres reflexiones:
1. La Nación y Clarín son acusados en este caso y debemos sospechar de la información que ellos difundan. En caso de que sean culpables, es poco probable que presenten información que los incrimine, y no cabe duda que usarán todos los medios a su alcance para convencer a la sociedad de su inocencia (y aprovechando la polisemia de la palabra "medios", no nos olvidemos que en los medios audiovisuales controlan el 70% del mercado)
2. Es una muestra de máximo cinismo decir, como efectivamente lo hace Isidoro, que los diarios actuaron "de buena fe" si tenemos en cuenta que con su accionar durante la dictadura se esforzaron sobremanera por esconder el genocidio que se estaba cometiendo.
3. Si Isidoro Graiver sostiene que "no le consta que los diarios hayan actuado de acuerdo con las autoridades militares", debería mirar las imágenes de la inauguración de la nueva planta de Papel Prensa, donde Ernestina Herrera de Noble, Bartolomé Mitre y Videla se muestran juntos con bastante alegría y una copa de champán.
Hay quienes dicen que la venta se efectuó el 2 de noviembre de 1976, mientras que otros dicen que aquel día se firmó solamente el primer documento y que el traspaso finalizó recién a principios de marzo del 77, pocos días antes de que Lidia Papaleo fuera secuestrada. Isidoro Graiver sostiene que el traspaso del paquete accionario si hizo el 18 de enero del 1977, lo mismo sostiene Jorge Lanata. Del 18 de enero hasta comienzos de marzo ya no hay tanto tiempo como para negar toda posible relación. De todas formas, considerando como funcionaban los poderes del Estado durante la dictadura, recién al llegar a diciembre del 83 se puede hablar de un período de tiempo lo suficientemente largo como para desligar un evento del otro.
Lidia Papaleo e Isidoro Graiver fueron torturados y condenados por un tribunal militar a cadena perpetua y permanecieron presos por algunos años. Jorge Rubinstein, quien era la mano derecha de David Graiver, fue desaparecido y asesinado por el gobierno militar en abril del 77. Rafael Ianover, quien era testaferro de David Graiver y a cuyo nombre estaba el segundo paquete accionario, fue secuestrado en marzo del 77 y liberado pocas semanas después; vivió en libertad ambulatoria sin derecho de salir de Capital Federal hasta después de algunos años. Él también sostiene la misma versión que Lidia y Osvaldo Papaleo (y que Isidoro Graiver en la grabación de la entrevista).
Todos, absolutamente TODOS los involucrados en la venta de Papel Prensa sufrieron de apropiación ilegítima de la libertad: ¿coincidencia? Algo me huele mal.
Acerca de las fechas concretas de la venta y de las responsabilidades de cada uno de los involucrados lo tendrá que evaluar la justicia en un análisis de las escrituras y los demás documentos, por ahora sólo hay opiniones contradictorias con dos posturas claras: la de los diarios acusados vs. la de los antiguos dueños de la empresa (y los dueños de los demás periódicos, como explicaré a continuación).
Uno de los argumentos preferidos para enterrar desde el principio cualquier investigación reside en que recién 27 años después de la vuelta a la democracia estos hechos salen a luz. Quizá por la misma razón por la cual los juicios a los represores estuvieron frenados durante 20 años. Aparentemente, la democracia argentina no había madurado lo suficiente como para interpelar a la sociedad civil acerca de las responsabilidades compartidas del último genocidio. Esto se nota en el hecho de que recién ahora se está comenzando a hablar de una dictadura cívico-militar, después de que se dejara en evidencia la connivencia de ciertos sectores con la junta militar, como por ejemplo la Sociedad Rural, grandes empresas trasnacionales como Mercedes-Benz y el clero. A los que conocemos la historia alemana de la posguerra no nos debería llamar demasiado la atención la demora en un tratamiento profundo del pasado: después de los crímenes del nazismo en Alemania, también tuvo que pasar una generación entera hasta que, en la década del 60, se pudiera comenzar el verdadero análisis de lo que había ocurrido a nivel sociológico durante el holocausto. Por lo tanto, toda esta argumentación que se escuda detrás del tiempo que ha pasado es una falacia.
Pero además, el argumento en sí también es falso. Ya las investigaciones del fiscal Ricardo Molina durante los años 80 recogieron testimonios que apuntaban en esa dirección, pero el caso fue archivado por prescripción. El fiscal procesó a la Junta Militar por encubrimiento y omisión de denuncia, a los representantes del Estado en la empresa por incumplimiento de deberes de funcionario público y sostuvo, en su libro Detrás del Espejo, que "Papel Prensa es uno de los casos de corrupción más graves de la historia argentina". En los años 80 el caso fue archivado. Dado el hecho que los delitos de lesa humanidad han sido declarados imprescriptibles, es absolutamente necesario volver a iniciar las investigaciones y llevar a juicio a los responsables; las investigaciones que reunió el fiscal en su libro junto a su hijo serán fundamentales en ese proceso.
Hay otros testimonios y publicaciones desde los años 80 en adelante que están en plena sintonía con los dichos de aquellos que inculpan a Clarín y LN:
1. El fundador de Ámbito Financiero, Julio Ramos, publicó en 1993 el libro "Los cerrojos a la prensa", donde cuenta cómo Clarín ascendió a su posición dominante. Aquí hay un resumen de los extractos donde se refiere al caso Papel Prensa.
2. Jorge Lanata, que ahora se pone del lado de Clarín, supo aportar muchos datos, que se contradicen con su actual postura en el caso.
3. El diario Crónica, fundado por Héctor Ricardo García se consideró recientemente como "el más perjudicado" por el caso Papel Prensa y publicó un video sobre el tema. Su fundador dijo en 1984 que "Papel Prensa fue curiosamente entre comillas 'adquirida', y nunca se investigó cómo llegó a manos de los actuales propietarios". En 1986 escribía en su tapa: "Crónica se editará, dentro de pocas semanas, con el papel más caro del mundo".
Si Crónica tuvo que pagar el papel más caro que sus competidores, era porque Papel Prensa se negaba a venderle todo el papel que necesitaba, ahogando así las posibilidades de publicación de su competidor (no está demás recordar que, a principios de los años 70, Crónica era el diario con mayor tiraje de la Argentina, el doble de Clarín). Pero no solo era el control sobre la cantidad del papel vendido: también hubo diferencias de precios. Clarín y LN se vendían a sí mismos el papel que usaban a la mitad de lo que les cobraban a sus competidores, un precio incluso inferior al precio de producción. 500 dólares por tonelada de papel bobina, contra los 1000 que pagaban los demás diarios. Para los diarios pequeños y medianos, que tienen una estructura de costos donde el papel puede representar hasta un 70%, esto significa un sobrecosto con el que financian las ganancias de los grandes, según argumentan en la mencionada solicitud DyPRA (Diarios y Periódicos Regionales de Argentina) y ADiCCRA (Federación Asociativa de Diarios y Comunicadores Cooperativos de la República Argentina). Esta estructura casi delictiva se mantuvo desde el inicio de la dictadura hasta hoy y el Estado incumplió sus deberes al aprobar sin control durante más de 30 años los balances falsos presentados por los accionistas privados. Finalmente, se está moviendo la cuestión, el Estado consiguió que se vendiera el papel a precio igualitario a todos los diarios del país y denunció a Papel Prensa por vaciamiento de empresa, delitos de asociación ilícita y perjuicio fiscal al Estado. Como si fuera poco.
¿Por qué Alfonsín indemnizó a los Graiver por Papel Prensa si ellos vendieron la empresa en un acto libre y legítimo? Ésta es una pregunta muy importante, porque si no hubo apropiación ilegal, el Estado no tenía por qué indemnizarlos. Pero, ¿los indemnizó? Hay una contradicción entre dos personas que quisieron hacerle a Clarín y LN el favor de desmentir las acusaciones del gobierno. Flaco favor les hicieron. Por un lado, en la solicitada ya mencionada, Isidoro Graiver sostiene que "la familia fue resarcida por el gobierno; y en lo referente a Papel Prensa, se cobró el valor de esos bienes", mientras que Gustavo Caraballo dice que "cuando el gobierno de Alfonsín indemnizó a los Graiver por la privación de sus bienes, nunca estuvo incluida Papel Prensa, pues la familia no vinculó su venta con maniobras de la dictadura". ¿En qué quedamos? La justicia tendrá que evaluar en detalle el contenido del "Convenio entre el E.N. y los damnificados del 17 de diciembre de 1985" para echar luz sobre el tema.
Una cabal comprensión de los acontecimientos en el periodismo argentino requiere una mirada más amplia, que intentaré trazar en el siguiente párrafo. Tiempo Argentino es un diario bastante reciente que comenzó a circular en mayo del 2010. Pertenece al grupo mediático de Sergio Szpolski y tiene una línea editorial cercana al gobierno. La publicación más famosa de este grupo es la revista Veintitrés, que existe desde el año 1998, y además publica Newsweek Argentina, los diarios Miradas al Sur y El Argentino y tiene un nuevo canal de noticias: CN23. La revista Veintitrés fue fundada por un grupo de periodistas alrededor de Lanata y es el principal competidor de la revista Noticias del grupo Perfil en el rubro semanario político. Es una publicación muy respetada y por su contenido periodístico de investigación que, a diferencia de Noticias, no sólo se interesa por la cantidad de bótox que usa la presidenta, de cuánto costarán sus carteras y de qué fármacos utiliza. Su ex director, Roberto Caballero, es el primer director de publicación de Tiempo Argentino y en su aparición declaró que diario sería "pluralista, progresista, defensor de los derechos humanos, a favor de la autonomía nacional frente a los grupos financieros internacionales y de la economía al servicio de la producción y el empleo". Muy alejado de la posición de La Nación que es "de tendencia tradicionalmente conservadora, ha sido históricamente vía de expresión de sectores afines a la Iglesia Católica, a las Fuerzas Armadas y a los grandes productores agropecuarios de la Argentina."
Con esa línea editorial no llama la atención que sea un diario cercano al gobierno; de ahí a llamarlo "ultraoficialista" nos obliga a definir a los diarios en función de su postura hacia al gobierno y no en función de la calidad de su contenido periodístico y el de sus investigaciones. El diario Tiempo Argentino, bajo la conducción de Cynthia Ottaviano y Roberto Caballero, quien además es profesor de Periodismo de Investigación en la Universidad del Museo Social Argentino, ha aportado numerosas investigaciones de alta calidad y valor en su poco tiempo de vida, la ya mencionada entrevista a Isidoro Graiver es sólo una de ellas. Con aquella postura, deberíamos llamar a Clarín y LN como "ultraopositores", sin embargo, no se acostumbra llamarlos por tal calificativo ya que –esto es una opinión personal– las décadas de hartazgo y desencanto político de la sociedad argentina tuvieron como resultado que el término "oficialista" tenga una connotación negativa, mientras que lo opositor se percibe como neutral; ésta es también la imagen que buscan propagar los diarios hegemónicos, los tradicionales marcadores de agenda, y que está empezando a cambiar, lenta y sostenidamente.
¿Cuánta gente lee Tiempo Argentino y cuánto dinero recibe en publicidad oficial? Tiempo Argentino nos dificulta hacer una afirmación al respecto, ya que no da sus números al Instituto Verificador de Circulaciones, al igual que Página/12, Ámbito Financiero y muchos diarios más. Desconfían del IVC, que es una entidad sin fines de lucro controlada por los dueños de los principales medios del país, basta echarle una mirada a su comisión directiva para comprobarlo. Pasa algo parecido con esta entidad que pasa con ADEPA, la SIP y, en televisión, con IBOPE: es un gato que se muerde la cola, siempre en función de los intereses dominantes.
La Nación publicó un artículo donde hace estimaciones al respecto, y la afirmación del inicio está basada en esa afirmación. Según aquel artículo, Tiempo Argentino tendría una tirada de aprox. 15.000 ejemplares, que no es mucho si se los compara con Clarín y LN, pero no es poco si se lo mira en el marco del resto de las publicaciones periodísticas ni si se considera que es un diario de creación reciente; el diario de circulación gratuita del mismo grupo (El Argentino) tendría una tirada de entre 50.000 y 150.000. Es muy poco probable que LN exagere los números, pero tampoco aclara cómo obtuvo la información y lo más probable es que se esté subestimando el número de circulación. Me voy a permitir un osado ejercicio de matemática: LN tiene una circulación de lunes a viernes de aprox. 160.000 ejemplares y tiene 55 mil seguidores en Twitter. Tiempo Argentino tiene 15 mil seguidores en Twitter y si calculamos la proporción –aunque sea poco probable que sea un indicador correcto– podría tener una circulación de 45.000 ejemplares. De todas formas, no es un diario insignificante.
Tampoco hay datos oficiales acerca de la repartición de la pauta oficial. LN hace sus propias estimaciones, pero no nos olvidemos que ellos y Clarín "mienten descaradamente" y sólo les interesa publicar esta información para denostar al gobierno. No se trata de hacer una defensa de la falta de transparencia por parte del gobierno en este tema, sino de señalar que se debe desconfiar de la cobertura que hace LN porque está motivada por intereses políticos y no por la intención de informar a la ciudadanía. El artículo señalado recibió una airada respuesta por parte de Ámbito Financiero, que acusó a LN de mentir y faltar a la lealtad comercial, y LN tuvo que pedir disculpas públicamente por la información falsa que había publicado. Ámbito no es exactamente un diario cercano al gobierno.
Por lo tanto, afirmar que al diario Tiempo Argentino no lo lee nadie sin poder presentar números concretos suena más a chicana política que a comentario calificado. Y hacerlo repitiendo cual loro el discurso de LN, el diario que actúa "sobre todo en defensa de sus propios intereses comerciales", y que es competidor comercial, discursivo e ideológico del diario mencionado, ya borda en lo ridículo. Aún está pendiente la discusión acerca de cómo se debe regular la publicidad oficial, a quién debe publicarle cuánto el gobierno, si debe priorizar a los medios grandes o a los pequeños y quién tendría que llevar el control. Hay muchos proyectos que fueron presentados y será una de las tareas del congreso debatirlas este año. La oposición tiene la mayoría absoluta, así que habría que abstenerse de acusar al gobierno del fracaso de tratar estas leyes el año pasado. Vale remarcar que la única jurisdicción donde, por iniciativa de legisladores de FpV, ya se aprobó una ley al respecto es la Ciudad de Buenos Aires, la ley 3391, que fue vetada por Macri. Si le preguntamos por qué la vetó, probablemente no lo sepa explicar, o directamente no se acuerde, lo cual no llama la atención si consideramos el récord de vetos que lleva como jefe de gobierno: una muestra del poco apego a los principios republicanos que tanto pregona.
Para cerrar, no debemos olvidar que la empresa de cable del Grupo Clarín, Cablevisión, sigue encontrándose en incumplimiento de la ley y de las resoluciones de las autoridades de control del espacio audiovisual: además de seguir ofreciendo el servicio de Fibertel sin la licencia correspondiente, aún no cambió la grilla de canales y no subió los dos nuevos canales de noticias cuya línea editorial no se corresponde con sus intereses ideológicos: TeleSur y CN23. "Libertad de expresión" para ellos parece significar la libertad de poder decidir quién se expresa, cuándo y dónde.
El conflicto entre diferentes sectores periodísticos, las interpretaciones divergentes de los hechos, el reparto del espacio audiovisual, los medios nuevos y los discursos alternativos son el síntoma de que algo está cambiando en la Argentina, y se trata de un cambio profundo y fundamental que erradica el discurso único que predominó desde la dictadura en adelante, que Alfonsín no supo combatir, que el neoliberalismo de los años 90 celebró y cuyo ocaso comenzó a principios del siglo XXI con la crisis económica y social más grande de la historia Argentina. Se trata, sobre todo, de un cambio de perspectiva; y con la nueva perspectiva se inicia una nueva época donde las verdades de antes dejarán de serlo; ojalá que nunca más haya verdades únicas y simplistas, racistas y enajenantes, ni un dominio absoluto de discursos eurocéntricos incapaces de crear una idea propia y que sólo se dedican a reproducir las condiciones del colonialismo y el subdesarrollo. Parafraseando a Jauretche, parece que pronto estaremos en condiciones de superar la madre de todas las zonceras: civilización y barbarie, donde todo lo ajeno e importado es lo civilizado que debemos imitar; basta de zonceras.
Sus opiniones giran alrededor de tres ejes: la relación del gobierno con Clarín y La Nación; los Papaleo y la venta de Papel Prensa; y las posturas del periodismo.
1. La relación entre el gobierno y los dos diarios nacionales de mayor circulación:
a) El gobierno lanzó una ofensiva contra Clarín y La Nación; están peleados a muerte.
b) Ambos diarios roscaron con el gobierno de Nestor Kirchner en los primeros años y después se distanciaron y se alinearon con el campo.
c) La nueva Ley de Medios parece hecha a medida para desarmar los negocios del Grupo Clarín, que son numerosísimos.
d) No buscan la información objetiva, sino que hacen su propio juego, sobre todo en defensa de sus propios intereses comerciales.
e) El gobierno le quitó al grupo los derechos de televisación del fútbol y le quiere quitar también Fibertel, un proveedor de Internet con un millón de clientes, además de denegarle la fusión de dos empresas de TV por cable que al principio había permitido.
f) El gobierno está intentando probar que Ernestina Herrera de Noble, dueña del Grupo Clarin, se apropió ilegalmente de dos hijos de desaparecidos.
2. La causa PP.
a) Papel Prensa es el único productor de papel para diarios, si no te vende, tu publicación no puede competir.
b) El gobierno trata de probar que Clarín y La Nación transaron con la dictadura.
c) Los Papaleo mienten e Isidoro Graiver, que era un hombre clave en los negocios, y la hija de David Graiver los desmienten.
d) Lidia Papaleo firmó el traspaso en noviembre del 76 y fue secuestrada recién en marzo del 77.
e) Pasaron 27 años y se decidieron a hablar recién ahora. Esto pone un manto de sospecha sobre sus afirmaciones.
f) Alfonsín indemnizó a los Graiver por la privación de sus bienes.
3. El periodismo.
a) Tiempo Argentino es un diario ultraoficialista que recibe millones por mes en avisos del estado, por lo tanto, nada de lo que diga tiene valor alguno. No lo compra nadie.
Es innegable que hay un enfrentamiento entre el gobierno y estos dos diarios, las opiniones divergen únicamente en la interpretación de quién lanzó una ofensiva contra quién y cuándo exactamente comenzó. Hay un análisis gráfico de las tapas de Clarín del 2003 al 2010 que circuló por internet y se hizo muy famoso y que apoya la afirmación de un cambio de actitud por parte de Clarín. El caso de LN es un poco más complejo ya que mantuvo, en su línea editorial, una postura opositora al gobierno de Kirchner desde sus inicios, pero permitió en la cobertura periodística general una postura favorable hasta al menos el año 2005. El punto de inflexión viene en el año 2008, cuando ambos matutinos (y con ellos el 70% de los medios audiovisuales, propiedad del Grupo Clarín) se alinearon con los reclamos del así llamado "campo" en contra de la resolución 125, que aumentaba significativamente las retenciones a las exportaciones de granos ante un panorama de fuerte aumento en el precio de estos commodities.
La postura que acusa al gobierno de lanzar la ofensiva contra los diarios suele sostener que el envío del proyecto de la nueva Ley de Medios al congreso ocurrió como resultado de esta toma de posición de los grandes medios en el conflicto de la 125. Esta postura suele desconocer el hecho que una "Nueva ley de Radiodifusión" figuraba en la plataforma de la campaña electoral del Frente Para la Victoria en 2007; quizá recién después de haber visto, a pocos meses de iniciar su mandato, el poder que ostentaban los grandes medios, la presidenta decidió cumplir con su promesa electoral y enviar el proyecto al congreso. La ley retoma los lineamientos de la coalición por una Radiodifusión Democrática del año 2004 y el Relator Especial de las Naciones Unidas para la Libertad de Expresión, el guatemalteco Frank La Rue, la describe en una entrevista a CNN en español como una de las leyes más avanzadas en la democratización de los medios.
En ese sentido, cuando una ley prohibe los monopolios, es inevitable que los monopolios existentes la interpreten como una embestida en su contra. Yo me permitiría la siguiente reflexión: cuando el gobierno incluyó la reforma de la ley de medios en su plataforma, pecó de ingenuidad si creyó que los monopolios iban a acompañar el proyecto por el bien de la democracia, ya que los intereses comerciales siguen estando por encima de los valores cívicos.
Por lo tanto, Clarín y LN ven o verán afectados sus intereses por la nueva ley de medios y especularon durante el 2008 con la caída del gobierno para frenarla. Como no pudieron evitar que la ley se aprobara, comenzaron a llevar una batalla frontal contra el gobierno, cuyo resultado es una cobertura periodística totalmente tergiversada, donde las malas noticias siempre ocupan la tapa y las buenas se esconden en pequeños recuadros en el interior del diario. Si las noticias afectan los intereses de sus anunciantes principales, directamente son ignorados como ocurrió recientemente con la empresa Nidera y otras compañías que están entre los principales anunciantes de ambos diarios.
En el año 2009, la AFA rompió unilateralmente el contrato de transmisión de fútbol que lo ligaba a TyC del Grupo Clarín, alegando "incumplimiento de contrato" por parte de la empresa. Probablemente ya habían tenido contacto con el gobierno para cerrar el acuerdo al que llegaron poco después, pero se trató de una rescisión del contrato por parte de la AFA, por lo cual, es una acusación un poco burda decir que "el gobierno le quitó los derechos de televisación".
Fibertel opera sin licencia hace algunos años, y puede técnicamente hacerlo porque utiliza la red de TV por cable de Cablevisión. El gobierno emitió una resolución que prohibía a la empresa seguir vendiendo el servicio, ya que no se puede operar en el mercado de las telecomunicaciones sin tener una licencia. El grupo desoyó la resolución y, supongo, dará la batalla judicial. Mientras tanto, los usuarios de Fibertel siguen siéndolo.
Una de las últimas resoluciones del gobierno de Néstor Kirchner autorizó la fusión de Cablevisión y Multicanal, a pesar de que ésta se contradecía con la democratización del espacio audiovisual propuesta por la coalición de radiodifusión democrática. Por suerte, en marzo del 2010 el Ministerio de Economía anuló la resolución que autorizaba dicha fusión.
La dueña de Clarín, Ernestina Herrera de Noble está acusada de aprociación ilegal de hijos de desaparecidos durante la última dictadura militar, un crimen de lesa humanidad. La causa se inició en el año 2002 con una denuncia penal de las Abuelas de Plaza de Mayo, un año antes de la asunción del gobierno de Néstor Kirchner. Su gobierno ha tomado la lucha de las Madres y Abuelas, reconocida y valorada internacionalmente, como cuestión de Estado y apoya a estas y otras agrupaciones de derechos humanos. Gracias a esta actitud, a la derogación de las leyes de obediencia debida y punto final y a la renovación de la corte suprema, finalmente la justicia argentina a comenzado a caminar por el camino correcto: el de investigar los crímenes del pasado y juzgar a sus responsables. Es una muestra de poca capacidad de discernimiento sostener que "el gobierno está intentando probar" el crimen. Una sencilla muestra de sangre, obligatoria en la jurisdicción argentina si hay sospecha de una apropiación ilegal, determinará si sus hijos son o no hijos de desaparecidos. Si no lo son, no deberían temer a la muestra de sangre y presentarse a ella voluntariamente. Que se nieguen con tanta insistencia llama mucho la atención, al igual que otros aspectos del caso:
1. La propia Ernestina Herrera de Noble declaró que "muchas veces he hablado con mis hijos sobre la posibilidad de que ellos y sus padres hayan sido víctimas de la represión ilegal".
2. La adopción ha tenido comprobadas irregularidades. La señora Herrera de Noble no puede ser enjuiciada por eso porque los hechos prescribieron; no así los crímenes de lesa humanidad de los que se la acusa en el caso de que sus hijos sean hijos de desaparecidos.
¿Se puede permitir que esta señora goce de intangibilidad y que pueda evadir su responsabilidad penal por el sólo hecho de ser la dueña del multimedios más poderoso del país? ¿No debería responder ante la justicia como cualquier otro ciudadano?
Si Papel Prensa no te vende papel, lo tenés que importar a un precio mucho mayor y perdés competitividad. Si es verdad lo que dice el propio Clarín, que "controlar el papel es controlar la información", entonces podemos decir que Clarín y La Nación vienen controlando la información casi sin competencia desde el año 1976. Esto es aproximadamente lo que también sostiene el negacionista y defensor de la dictadura Mariano Grondona cuando dice que estos dos diarios marcan la agenda política. Son formadores de opinión, como antes de la dictadura también lo eran La Prensa, La Opinión y La Razón. Desde entonces, y seguramente con incidencia de estos negociados turbios, estos dos diarios son los que más peso han tenido en el momento de marcar la agenda. Por lo tanto, ya que se trata de un insumo esencial para la libertad de la prensa gráfica, es indispensable que haya un marco regulatorio que garantice a todos los diarios del país el acceso igualitario al papel. El gobierno ha presentado un proyecto al respecto y volveré sobre el tema más abajo.
Está probado que estos dos diarios transaron con los militares y fueron el órgano de propaganda de la dictadura cívico militar. No hace falta que el gobierno gaste esfuerzos en ello. Basta con mirar las tapas de esos diarios de aquellos años. Ni un solo desaparecido, un país libre, pacífico, limpio (de marxistas y sindicalistas, sobre todo): el país perfecto para vivir y criar tus hijos. De los crímenes de lesa humanidad de una de las peores dictaduras de la historia latinoamericana, ni una palabra. Uno podría pensar que los diarios no tuvieron opción más que callar por la censura que ejercía el gobierno, pero la realidad es que se autocensuraban por mandamiento editorial, como sostiene Robert Cox, ex editor del diario Buenos Aires Herald, el único medio que denunciaba desapariciones. Este periodista también sostuvo hace poco que "nunca hubo tanta libertad de prensa como ahora" en la Argentina.
Por el contrario, se ha mostrado que LN que tanto lamenta los atropellos contra la libertad de prensa de este gobierno apoyó a todos los golpes militares del siglo XX. No es demasiado descabellado sostener que la última dictadura se correspondía absolutamente con los intereses políticos y económicos de aquel diario.
Según nos cuentan Clarín y LN, Isidoro y María Sol Graiver desmienten la versión de Lidia y Osvaldo Papaleo. Hay un artículo de LN que efectivamente se llama "La hija de Lidia Papaleo también desmiente" y parece que por el título ya queda todo dicho. Pero ya el copete del artículo nos muestra que, en realidad, lo que dice María Sol es ligeramente diferente, concretamente dice: "No tuve participación alguna en la negociación y venta de las acciones de Papel Prensa S.A. y no tuve conocimiento de las mismas dado a que esa época era menor de edad. […] Dejo constancia que no tengo ni tuve nada que reclamar contra Fapel S.A. [hoy Papel Prensa]". Lo cual no es una desmentida en sentido estricto, porque no hace referencia alguna a los dichos de su madre, sino que ella se desliga del caso por no haber tenido participación alguna en él.
El caso de Isidoro es más interesante aún, porque sí desmiente los dichos de Lidia Papaleo. Lo hace a instancias de LN en una solicitada a página entera que cuesta, creo, algo como 140.000 pesos, que seguramente no se los hicieron pagar. Sostiene allí que no hubo presiones, explica que él estuvo a cargo de la negociación y que los diarios que adquirieron la empresa le hicieron un favor a la familia que se encontraba en una situación económica delicada. Lo llamativo del caso es que sólo algunas semanas antes dijo todo lo contrario en una entrevista a Tiempo Argentino. Para el que dude que la credibilidad de lo que publica Tiempo Argentino, hay un audio de esta entrevista que, afortunadamente, está accesible para todo el mundo. Considerando que él presenta dos versiones absolutamente contradictorias de la misma historia, será la justicia la que tiene que investigar los documentos y decidir sobre la veracidad de una o la otra versión.
Sin embargo, podemos cerrar este párrafo conflictivo con tres reflexiones:
1. La Nación y Clarín son acusados en este caso y debemos sospechar de la información que ellos difundan. En caso de que sean culpables, es poco probable que presenten información que los incrimine, y no cabe duda que usarán todos los medios a su alcance para convencer a la sociedad de su inocencia (y aprovechando la polisemia de la palabra "medios", no nos olvidemos que en los medios audiovisuales controlan el 70% del mercado)
2. Es una muestra de máximo cinismo decir, como efectivamente lo hace Isidoro, que los diarios actuaron "de buena fe" si tenemos en cuenta que con su accionar durante la dictadura se esforzaron sobremanera por esconder el genocidio que se estaba cometiendo.
3. Si Isidoro Graiver sostiene que "no le consta que los diarios hayan actuado de acuerdo con las autoridades militares", debería mirar las imágenes de la inauguración de la nueva planta de Papel Prensa, donde Ernestina Herrera de Noble, Bartolomé Mitre y Videla se muestran juntos con bastante alegría y una copa de champán.
Hay quienes dicen que la venta se efectuó el 2 de noviembre de 1976, mientras que otros dicen que aquel día se firmó solamente el primer documento y que el traspaso finalizó recién a principios de marzo del 77, pocos días antes de que Lidia Papaleo fuera secuestrada. Isidoro Graiver sostiene que el traspaso del paquete accionario si hizo el 18 de enero del 1977, lo mismo sostiene Jorge Lanata. Del 18 de enero hasta comienzos de marzo ya no hay tanto tiempo como para negar toda posible relación. De todas formas, considerando como funcionaban los poderes del Estado durante la dictadura, recién al llegar a diciembre del 83 se puede hablar de un período de tiempo lo suficientemente largo como para desligar un evento del otro.
Lidia Papaleo e Isidoro Graiver fueron torturados y condenados por un tribunal militar a cadena perpetua y permanecieron presos por algunos años. Jorge Rubinstein, quien era la mano derecha de David Graiver, fue desaparecido y asesinado por el gobierno militar en abril del 77. Rafael Ianover, quien era testaferro de David Graiver y a cuyo nombre estaba el segundo paquete accionario, fue secuestrado en marzo del 77 y liberado pocas semanas después; vivió en libertad ambulatoria sin derecho de salir de Capital Federal hasta después de algunos años. Él también sostiene la misma versión que Lidia y Osvaldo Papaleo (y que Isidoro Graiver en la grabación de la entrevista).
Todos, absolutamente TODOS los involucrados en la venta de Papel Prensa sufrieron de apropiación ilegítima de la libertad: ¿coincidencia? Algo me huele mal.
Acerca de las fechas concretas de la venta y de las responsabilidades de cada uno de los involucrados lo tendrá que evaluar la justicia en un análisis de las escrituras y los demás documentos, por ahora sólo hay opiniones contradictorias con dos posturas claras: la de los diarios acusados vs. la de los antiguos dueños de la empresa (y los dueños de los demás periódicos, como explicaré a continuación).
Uno de los argumentos preferidos para enterrar desde el principio cualquier investigación reside en que recién 27 años después de la vuelta a la democracia estos hechos salen a luz. Quizá por la misma razón por la cual los juicios a los represores estuvieron frenados durante 20 años. Aparentemente, la democracia argentina no había madurado lo suficiente como para interpelar a la sociedad civil acerca de las responsabilidades compartidas del último genocidio. Esto se nota en el hecho de que recién ahora se está comenzando a hablar de una dictadura cívico-militar, después de que se dejara en evidencia la connivencia de ciertos sectores con la junta militar, como por ejemplo la Sociedad Rural, grandes empresas trasnacionales como Mercedes-Benz y el clero. A los que conocemos la historia alemana de la posguerra no nos debería llamar demasiado la atención la demora en un tratamiento profundo del pasado: después de los crímenes del nazismo en Alemania, también tuvo que pasar una generación entera hasta que, en la década del 60, se pudiera comenzar el verdadero análisis de lo que había ocurrido a nivel sociológico durante el holocausto. Por lo tanto, toda esta argumentación que se escuda detrás del tiempo que ha pasado es una falacia.
Pero además, el argumento en sí también es falso. Ya las investigaciones del fiscal Ricardo Molina durante los años 80 recogieron testimonios que apuntaban en esa dirección, pero el caso fue archivado por prescripción. El fiscal procesó a la Junta Militar por encubrimiento y omisión de denuncia, a los representantes del Estado en la empresa por incumplimiento de deberes de funcionario público y sostuvo, en su libro Detrás del Espejo, que "Papel Prensa es uno de los casos de corrupción más graves de la historia argentina". En los años 80 el caso fue archivado. Dado el hecho que los delitos de lesa humanidad han sido declarados imprescriptibles, es absolutamente necesario volver a iniciar las investigaciones y llevar a juicio a los responsables; las investigaciones que reunió el fiscal en su libro junto a su hijo serán fundamentales en ese proceso.
Hay otros testimonios y publicaciones desde los años 80 en adelante que están en plena sintonía con los dichos de aquellos que inculpan a Clarín y LN:
1. El fundador de Ámbito Financiero, Julio Ramos, publicó en 1993 el libro "Los cerrojos a la prensa", donde cuenta cómo Clarín ascendió a su posición dominante. Aquí hay un resumen de los extractos donde se refiere al caso Papel Prensa.
2. Jorge Lanata, que ahora se pone del lado de Clarín, supo aportar muchos datos, que se contradicen con su actual postura en el caso.
3. El diario Crónica, fundado por Héctor Ricardo García se consideró recientemente como "el más perjudicado" por el caso Papel Prensa y publicó un video sobre el tema. Su fundador dijo en 1984 que "Papel Prensa fue curiosamente entre comillas 'adquirida', y nunca se investigó cómo llegó a manos de los actuales propietarios". En 1986 escribía en su tapa: "Crónica se editará, dentro de pocas semanas, con el papel más caro del mundo".
Si Crónica tuvo que pagar el papel más caro que sus competidores, era porque Papel Prensa se negaba a venderle todo el papel que necesitaba, ahogando así las posibilidades de publicación de su competidor (no está demás recordar que, a principios de los años 70, Crónica era el diario con mayor tiraje de la Argentina, el doble de Clarín). Pero no solo era el control sobre la cantidad del papel vendido: también hubo diferencias de precios. Clarín y LN se vendían a sí mismos el papel que usaban a la mitad de lo que les cobraban a sus competidores, un precio incluso inferior al precio de producción. 500 dólares por tonelada de papel bobina, contra los 1000 que pagaban los demás diarios. Para los diarios pequeños y medianos, que tienen una estructura de costos donde el papel puede representar hasta un 70%, esto significa un sobrecosto con el que financian las ganancias de los grandes, según argumentan en la mencionada solicitud DyPRA (Diarios y Periódicos Regionales de Argentina) y ADiCCRA (Federación Asociativa de Diarios y Comunicadores Cooperativos de la República Argentina). Esta estructura casi delictiva se mantuvo desde el inicio de la dictadura hasta hoy y el Estado incumplió sus deberes al aprobar sin control durante más de 30 años los balances falsos presentados por los accionistas privados. Finalmente, se está moviendo la cuestión, el Estado consiguió que se vendiera el papel a precio igualitario a todos los diarios del país y denunció a Papel Prensa por vaciamiento de empresa, delitos de asociación ilícita y perjuicio fiscal al Estado. Como si fuera poco.
¿Por qué Alfonsín indemnizó a los Graiver por Papel Prensa si ellos vendieron la empresa en un acto libre y legítimo? Ésta es una pregunta muy importante, porque si no hubo apropiación ilegal, el Estado no tenía por qué indemnizarlos. Pero, ¿los indemnizó? Hay una contradicción entre dos personas que quisieron hacerle a Clarín y LN el favor de desmentir las acusaciones del gobierno. Flaco favor les hicieron. Por un lado, en la solicitada ya mencionada, Isidoro Graiver sostiene que "la familia fue resarcida por el gobierno; y en lo referente a Papel Prensa, se cobró el valor de esos bienes", mientras que Gustavo Caraballo dice que "cuando el gobierno de Alfonsín indemnizó a los Graiver por la privación de sus bienes, nunca estuvo incluida Papel Prensa, pues la familia no vinculó su venta con maniobras de la dictadura". ¿En qué quedamos? La justicia tendrá que evaluar en detalle el contenido del "Convenio entre el E.N. y los damnificados del 17 de diciembre de 1985" para echar luz sobre el tema.
Una cabal comprensión de los acontecimientos en el periodismo argentino requiere una mirada más amplia, que intentaré trazar en el siguiente párrafo. Tiempo Argentino es un diario bastante reciente que comenzó a circular en mayo del 2010. Pertenece al grupo mediático de Sergio Szpolski y tiene una línea editorial cercana al gobierno. La publicación más famosa de este grupo es la revista Veintitrés, que existe desde el año 1998, y además publica Newsweek Argentina, los diarios Miradas al Sur y El Argentino y tiene un nuevo canal de noticias: CN23. La revista Veintitrés fue fundada por un grupo de periodistas alrededor de Lanata y es el principal competidor de la revista Noticias del grupo Perfil en el rubro semanario político. Es una publicación muy respetada y por su contenido periodístico de investigación que, a diferencia de Noticias, no sólo se interesa por la cantidad de bótox que usa la presidenta, de cuánto costarán sus carteras y de qué fármacos utiliza. Su ex director, Roberto Caballero, es el primer director de publicación de Tiempo Argentino y en su aparición declaró que diario sería "pluralista, progresista, defensor de los derechos humanos, a favor de la autonomía nacional frente a los grupos financieros internacionales y de la economía al servicio de la producción y el empleo". Muy alejado de la posición de La Nación que es "de tendencia tradicionalmente conservadora, ha sido históricamente vía de expresión de sectores afines a la Iglesia Católica, a las Fuerzas Armadas y a los grandes productores agropecuarios de la Argentina."
Con esa línea editorial no llama la atención que sea un diario cercano al gobierno; de ahí a llamarlo "ultraoficialista" nos obliga a definir a los diarios en función de su postura hacia al gobierno y no en función de la calidad de su contenido periodístico y el de sus investigaciones. El diario Tiempo Argentino, bajo la conducción de Cynthia Ottaviano y Roberto Caballero, quien además es profesor de Periodismo de Investigación en la Universidad del Museo Social Argentino, ha aportado numerosas investigaciones de alta calidad y valor en su poco tiempo de vida, la ya mencionada entrevista a Isidoro Graiver es sólo una de ellas. Con aquella postura, deberíamos llamar a Clarín y LN como "ultraopositores", sin embargo, no se acostumbra llamarlos por tal calificativo ya que –esto es una opinión personal– las décadas de hartazgo y desencanto político de la sociedad argentina tuvieron como resultado que el término "oficialista" tenga una connotación negativa, mientras que lo opositor se percibe como neutral; ésta es también la imagen que buscan propagar los diarios hegemónicos, los tradicionales marcadores de agenda, y que está empezando a cambiar, lenta y sostenidamente.
¿Cuánta gente lee Tiempo Argentino y cuánto dinero recibe en publicidad oficial? Tiempo Argentino nos dificulta hacer una afirmación al respecto, ya que no da sus números al Instituto Verificador de Circulaciones, al igual que Página/12, Ámbito Financiero y muchos diarios más. Desconfían del IVC, que es una entidad sin fines de lucro controlada por los dueños de los principales medios del país, basta echarle una mirada a su comisión directiva para comprobarlo. Pasa algo parecido con esta entidad que pasa con ADEPA, la SIP y, en televisión, con IBOPE: es un gato que se muerde la cola, siempre en función de los intereses dominantes.
La Nación publicó un artículo donde hace estimaciones al respecto, y la afirmación del inicio está basada en esa afirmación. Según aquel artículo, Tiempo Argentino tendría una tirada de aprox. 15.000 ejemplares, que no es mucho si se los compara con Clarín y LN, pero no es poco si se lo mira en el marco del resto de las publicaciones periodísticas ni si se considera que es un diario de creación reciente; el diario de circulación gratuita del mismo grupo (El Argentino) tendría una tirada de entre 50.000 y 150.000. Es muy poco probable que LN exagere los números, pero tampoco aclara cómo obtuvo la información y lo más probable es que se esté subestimando el número de circulación. Me voy a permitir un osado ejercicio de matemática: LN tiene una circulación de lunes a viernes de aprox. 160.000 ejemplares y tiene 55 mil seguidores en Twitter. Tiempo Argentino tiene 15 mil seguidores en Twitter y si calculamos la proporción –aunque sea poco probable que sea un indicador correcto– podría tener una circulación de 45.000 ejemplares. De todas formas, no es un diario insignificante.
Tampoco hay datos oficiales acerca de la repartición de la pauta oficial. LN hace sus propias estimaciones, pero no nos olvidemos que ellos y Clarín "mienten descaradamente" y sólo les interesa publicar esta información para denostar al gobierno. No se trata de hacer una defensa de la falta de transparencia por parte del gobierno en este tema, sino de señalar que se debe desconfiar de la cobertura que hace LN porque está motivada por intereses políticos y no por la intención de informar a la ciudadanía. El artículo señalado recibió una airada respuesta por parte de Ámbito Financiero, que acusó a LN de mentir y faltar a la lealtad comercial, y LN tuvo que pedir disculpas públicamente por la información falsa que había publicado. Ámbito no es exactamente un diario cercano al gobierno.
Por lo tanto, afirmar que al diario Tiempo Argentino no lo lee nadie sin poder presentar números concretos suena más a chicana política que a comentario calificado. Y hacerlo repitiendo cual loro el discurso de LN, el diario que actúa "sobre todo en defensa de sus propios intereses comerciales", y que es competidor comercial, discursivo e ideológico del diario mencionado, ya borda en lo ridículo. Aún está pendiente la discusión acerca de cómo se debe regular la publicidad oficial, a quién debe publicarle cuánto el gobierno, si debe priorizar a los medios grandes o a los pequeños y quién tendría que llevar el control. Hay muchos proyectos que fueron presentados y será una de las tareas del congreso debatirlas este año. La oposición tiene la mayoría absoluta, así que habría que abstenerse de acusar al gobierno del fracaso de tratar estas leyes el año pasado. Vale remarcar que la única jurisdicción donde, por iniciativa de legisladores de FpV, ya se aprobó una ley al respecto es la Ciudad de Buenos Aires, la ley 3391, que fue vetada por Macri. Si le preguntamos por qué la vetó, probablemente no lo sepa explicar, o directamente no se acuerde, lo cual no llama la atención si consideramos el récord de vetos que lleva como jefe de gobierno: una muestra del poco apego a los principios republicanos que tanto pregona.
Para cerrar, no debemos olvidar que la empresa de cable del Grupo Clarín, Cablevisión, sigue encontrándose en incumplimiento de la ley y de las resoluciones de las autoridades de control del espacio audiovisual: además de seguir ofreciendo el servicio de Fibertel sin la licencia correspondiente, aún no cambió la grilla de canales y no subió los dos nuevos canales de noticias cuya línea editorial no se corresponde con sus intereses ideológicos: TeleSur y CN23. "Libertad de expresión" para ellos parece significar la libertad de poder decidir quién se expresa, cuándo y dónde.
El conflicto entre diferentes sectores periodísticos, las interpretaciones divergentes de los hechos, el reparto del espacio audiovisual, los medios nuevos y los discursos alternativos son el síntoma de que algo está cambiando en la Argentina, y se trata de un cambio profundo y fundamental que erradica el discurso único que predominó desde la dictadura en adelante, que Alfonsín no supo combatir, que el neoliberalismo de los años 90 celebró y cuyo ocaso comenzó a principios del siglo XXI con la crisis económica y social más grande de la historia Argentina. Se trata, sobre todo, de un cambio de perspectiva; y con la nueva perspectiva se inicia una nueva época donde las verdades de antes dejarán de serlo; ojalá que nunca más haya verdades únicas y simplistas, racistas y enajenantes, ni un dominio absoluto de discursos eurocéntricos incapaces de crear una idea propia y que sólo se dedican a reproducir las condiciones del colonialismo y el subdesarrollo. Parafraseando a Jauretche, parece que pronto estaremos en condiciones de superar la madre de todas las zonceras: civilización y barbarie, donde todo lo ajeno e importado es lo civilizado que debemos imitar; basta de zonceras.
sábado, 29 de enero de 2011
Viva el futuro de la televisión argentina!!!
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1343773
Es muy extraño que uno concuerde con asuntos explayados en un editorial de La Nación, pero alguna vez tenía que pasar. El artículo citado dice que depende de nosotros mejorar la calidad de la televisión "siendo más responsables a la hora de pulsar el control remoto", y hemos de darle la razón. Constatamos que la excepción confirma la regla, y el editorial mencionado merece ser analizado y comentado.
Para comenzar, deberíamos recordar la famosa frase de Groucho Marx que decía que la televisión le resultaba particularmente educativa, ya que cada vez que alguien la encendía se iba a otra habitación a leer un libro. Esto se ha vuelto particularmente verdad para la televisión argentina de las últimas dos décadas, que está por llegar a la cúspide de la tinellización, donde todos los canales de aire privados están al máximo ocupados con programas de chimentos "chabacanos" y autorreferenciales. Se repiten a toda hora peleas, celos e internas con un "espíritu prostibulario" que no deberían interesar a nadie, a tal grado que incluso una persona que se jacta de jamás haber visto siquiera un minuto de Tinelli sepa quiénes son y qué hacen los integrantes de su programa. La televisión privada por aire se ha transformado en un gran circo, de cuyas novedades nos informan incluso los noticieros. Su único mérito, si es que se pueda considerar como tal, es que ahora todos podemos decir barbaridades y malas palabras en público, y las madres y los padres ya no se pueden preocupar por cuidar las boquitas y el vocabulario de sus pequeños.
Otra crítica muy certera se hace a los noticieros por su "sobredimensionamiento de las noticias policiales". Está probado que la creciente sensación de inseguridad se debe a una mayor cobertura periodística de los hechos violentos y no a que tengamos ahora un mayor número de actos delictivos que en el pasado, según prueban las estadísticas. Lo mismo pasó en los EE.UU. en los años noventa. A veces uno tiene la impresión que la función de los noticieros ya no consiste en informar, sino en meter miedo.
Hemos ignorado hasta ahora la única alusión explícita a un programa televisivo que se hace en este editorial, y que ocupa un lugar central, tanto en la argumentación como en la disposición textual. Exactamente a mitad del editorial hay una pregunta retórica que constituye un párrafo por sí solo, y el efecto deseado consiste en condensar en el programa referido todos los atributos negativos enumerados. El programa 6, 7, 8 es el enemigo explícito de este editorial. Poco sentido tendría, entonces, explicar en el mismo texto que este programa critica justamente los mismos atributos de la televisión argentina que se acaban de mencionar, que tematiza y se burla de la consistente tinellización de la TV, que critica la cobertura sesgada de los noticieros y programas políticos, que hurga en los archivos –y esto parece ser el punto que tanto molesta a La Nación y motiva su rechazo a este programa– para ver qué dijo quién en el pasado y si las acciones de ciertos personajes públicos están en concordancia con los objetivos que dicen perseguir. Y allí La Nación es uno de los medios que más sufre. No llama la atención, ya que han apoyado todos los golpes de estado del siglo XX, siempre en una supuesta defensa de la democracia, por más paradójico que parezca. Han sido partícipes necesarios y voluntarios del último genocidio, y de todos los anteriores también –y esto es una figura legal por la que todo individuo puede ser enjuiciado, mientras que los medios poderosos pretenden la total inmunidad bajo el pretexto de la libertad de expresión–.
El editorial acusa al citado programa de denostar a los "que no reciten mansamente el catecismo K". Si entendemos como "catecismo K" la heterogénea expresión social y discursiva donde predominan, entre otras cosas, el respeto a la diversidad sexual y cultural, la voluntad de construir una integración regional y una inserción multilateral en el mundo, la construcción de una economía diversificada con una industria, servicios y el agro pujantes, la reducción de la pobreza, la justicia independiente (y finalmente habilitada para investigar los crímenes de la dictatura), la inversión en infraestructura y sobre todo en educación, la creación de puestos de trabajo en blanco y la generalización de las ayudas sociales y la jubilación, debemos darle nuevamente la razón. Todos los que se oponen a los logros indiscutibles de muchos sectores de la sociedad argentina –para no adjudicarlos al gobierno, que no deja de ser más que la punta visible de una revolución que viene de abajo y de hace mucho tiempo– son "difamados" por este programa ultra C(ristinista).
La argumentación de este artículo establece una base de elementos indiscutidamente criticables y la pone en una relación directa y unívoca con un programa televisivo particular; parece una declaración de guerra. Retóricamente es un procedimiento muy inteligente y en total coherencia con las posturas políticas que ha tomado este diario desde el principio de su existencia. Consiste en buscarse un enemigo concreto, ya sean los gauchos, los indios, los anarquistas, los sindicalistas, los peronistas, los marxistas o los piqueteros, y cargar sobre él la responsabilidad de los problemas de nuestra sociedad. A diferencia de los casos anteriores, esta vez su enemigo es un mediador social que también opera sobre el discurso. Le recomiendo cautela al diario La Nación, ya que ha dejado muchos flancos vulnerables en su larga historia como uno de los enemigos más peligrosos de la democracia argentina.
Un punto en el cual debo expresar mi total disgusto con este editorial es el hecho de que ignora, e incluso niega deliberadamente, los efectos que tendrá la nueva ley de medios audiovisuales sobre el futuro de la televisión argentina. Con la creación de nuevos canales se allana el camino a una mayor diversidad de la TV argentina y se puede comenzar a revertir el proceso de tinellización, que fue, en parte, producto de la mayor concentración en el mercado televisivo. Ya aparecen nuevos canales de cable de altísima calidad, con contenidos para niños algunos, enteramente dedicados a la cultura o el cine nacional otros, y siempre con un predominio de producción propiamente argentina. Es solo una cuestión de tiempo que estos nuevos elementos de calidad repercutan también en la televisión de aire.
El autor del editorial no advierte que todos los argumentos que expuso para denostar justificadamente a la televisión argentina lo deberían llevar a apoyar de una vez por todas a la nueva ley de medios. Como no podemos poner en duda sus capacidades intelectuales podemos sospechar de sufre de una meditada mediocridad ideológica. Se opone a cualquier cambio que resultaría en una comunicación más democrática, ya que lo obligaría a ceder una porción del poder que ha sabido acumular a lo largo de su historia, y no siempre –recordémoslo– con métodos legítimos.
Es muy extraño que uno concuerde con asuntos explayados en un editorial de La Nación, pero alguna vez tenía que pasar. El artículo citado dice que depende de nosotros mejorar la calidad de la televisión "siendo más responsables a la hora de pulsar el control remoto", y hemos de darle la razón. Constatamos que la excepción confirma la regla, y el editorial mencionado merece ser analizado y comentado.
Para comenzar, deberíamos recordar la famosa frase de Groucho Marx que decía que la televisión le resultaba particularmente educativa, ya que cada vez que alguien la encendía se iba a otra habitación a leer un libro. Esto se ha vuelto particularmente verdad para la televisión argentina de las últimas dos décadas, que está por llegar a la cúspide de la tinellización, donde todos los canales de aire privados están al máximo ocupados con programas de chimentos "chabacanos" y autorreferenciales. Se repiten a toda hora peleas, celos e internas con un "espíritu prostibulario" que no deberían interesar a nadie, a tal grado que incluso una persona que se jacta de jamás haber visto siquiera un minuto de Tinelli sepa quiénes son y qué hacen los integrantes de su programa. La televisión privada por aire se ha transformado en un gran circo, de cuyas novedades nos informan incluso los noticieros. Su único mérito, si es que se pueda considerar como tal, es que ahora todos podemos decir barbaridades y malas palabras en público, y las madres y los padres ya no se pueden preocupar por cuidar las boquitas y el vocabulario de sus pequeños.
Otra crítica muy certera se hace a los noticieros por su "sobredimensionamiento de las noticias policiales". Está probado que la creciente sensación de inseguridad se debe a una mayor cobertura periodística de los hechos violentos y no a que tengamos ahora un mayor número de actos delictivos que en el pasado, según prueban las estadísticas. Lo mismo pasó en los EE.UU. en los años noventa. A veces uno tiene la impresión que la función de los noticieros ya no consiste en informar, sino en meter miedo.
Hemos ignorado hasta ahora la única alusión explícita a un programa televisivo que se hace en este editorial, y que ocupa un lugar central, tanto en la argumentación como en la disposición textual. Exactamente a mitad del editorial hay una pregunta retórica que constituye un párrafo por sí solo, y el efecto deseado consiste en condensar en el programa referido todos los atributos negativos enumerados. El programa 6, 7, 8 es el enemigo explícito de este editorial. Poco sentido tendría, entonces, explicar en el mismo texto que este programa critica justamente los mismos atributos de la televisión argentina que se acaban de mencionar, que tematiza y se burla de la consistente tinellización de la TV, que critica la cobertura sesgada de los noticieros y programas políticos, que hurga en los archivos –y esto parece ser el punto que tanto molesta a La Nación y motiva su rechazo a este programa– para ver qué dijo quién en el pasado y si las acciones de ciertos personajes públicos están en concordancia con los objetivos que dicen perseguir. Y allí La Nación es uno de los medios que más sufre. No llama la atención, ya que han apoyado todos los golpes de estado del siglo XX, siempre en una supuesta defensa de la democracia, por más paradójico que parezca. Han sido partícipes necesarios y voluntarios del último genocidio, y de todos los anteriores también –y esto es una figura legal por la que todo individuo puede ser enjuiciado, mientras que los medios poderosos pretenden la total inmunidad bajo el pretexto de la libertad de expresión–.
El editorial acusa al citado programa de denostar a los "que no reciten mansamente el catecismo K". Si entendemos como "catecismo K" la heterogénea expresión social y discursiva donde predominan, entre otras cosas, el respeto a la diversidad sexual y cultural, la voluntad de construir una integración regional y una inserción multilateral en el mundo, la construcción de una economía diversificada con una industria, servicios y el agro pujantes, la reducción de la pobreza, la justicia independiente (y finalmente habilitada para investigar los crímenes de la dictatura), la inversión en infraestructura y sobre todo en educación, la creación de puestos de trabajo en blanco y la generalización de las ayudas sociales y la jubilación, debemos darle nuevamente la razón. Todos los que se oponen a los logros indiscutibles de muchos sectores de la sociedad argentina –para no adjudicarlos al gobierno, que no deja de ser más que la punta visible de una revolución que viene de abajo y de hace mucho tiempo– son "difamados" por este programa ultra C(ristinista).
La argumentación de este artículo establece una base de elementos indiscutidamente criticables y la pone en una relación directa y unívoca con un programa televisivo particular; parece una declaración de guerra. Retóricamente es un procedimiento muy inteligente y en total coherencia con las posturas políticas que ha tomado este diario desde el principio de su existencia. Consiste en buscarse un enemigo concreto, ya sean los gauchos, los indios, los anarquistas, los sindicalistas, los peronistas, los marxistas o los piqueteros, y cargar sobre él la responsabilidad de los problemas de nuestra sociedad. A diferencia de los casos anteriores, esta vez su enemigo es un mediador social que también opera sobre el discurso. Le recomiendo cautela al diario La Nación, ya que ha dejado muchos flancos vulnerables en su larga historia como uno de los enemigos más peligrosos de la democracia argentina.
Un punto en el cual debo expresar mi total disgusto con este editorial es el hecho de que ignora, e incluso niega deliberadamente, los efectos que tendrá la nueva ley de medios audiovisuales sobre el futuro de la televisión argentina. Con la creación de nuevos canales se allana el camino a una mayor diversidad de la TV argentina y se puede comenzar a revertir el proceso de tinellización, que fue, en parte, producto de la mayor concentración en el mercado televisivo. Ya aparecen nuevos canales de cable de altísima calidad, con contenidos para niños algunos, enteramente dedicados a la cultura o el cine nacional otros, y siempre con un predominio de producción propiamente argentina. Es solo una cuestión de tiempo que estos nuevos elementos de calidad repercutan también en la televisión de aire.
El autor del editorial no advierte que todos los argumentos que expuso para denostar justificadamente a la televisión argentina lo deberían llevar a apoyar de una vez por todas a la nueva ley de medios. Como no podemos poner en duda sus capacidades intelectuales podemos sospechar de sufre de una meditada mediocridad ideológica. Se opone a cualquier cambio que resultaría en una comunicación más democrática, ya que lo obligaría a ceder una porción del poder que ha sabido acumular a lo largo de su historia, y no siempre –recordémoslo– con métodos legítimos.
domingo, 23 de enero de 2011
Cristina prepararía un golpe de estado contra su propio gobierno
http://www.perfil.com/contenidos/2011/01/15/noticia_0042.html
Según Nelson Castro, la presidenta se enfrentaría a un seguro fracaso en caso de buscar la reelección. Utiliza el término "intentona", que nos recuerda intentos de golpe de estado fracasados, como recientemente en Ecuador, y expresa una convicción acerca de la situación actual del poder en la política argentina que resulta de una interpretación particular de los hechos políticos.
Así como hablamos de interpretación, podríamos hablar de ideología, ya que se trata de un conjunto de ideas acerca de la realidad y los hechos que observa. Para Castro, el espacio político es una "arena" donde todo es lucha por el poder y el único motor de las acciones son "la ambición personal" y "los negocios". Está claro que esta definición deja afuera muchas otras posibilidades que consideraríamos más alabables para la política, por ejemplo, la intención de mejorar la educación pública y la infraestructura nacional o de construir un modelo de país que permita la construcción de instituciones más democráticas y una industria desarrollada con más valor agregado y, en consecuencia, más trabajo. Estas posibilidades quedan a priori excluidas en el pensamiento de Castro; es el reflejo de una ideología antipolítica muy propiciada internacionalmente por el liberalismo, cuya motivación suele ser económica, y que en la Argentina ha encontrado un motor particular con el hartazgo de la población ante políticos faranduleros y mentirosos que nunca siquiera han intentado cumplir con sus promesas. Sabemos que en esta idoelogía, todo político es por definición un corrupto y un hijo de otra cosa.
Después de marcar la cancha ideológica sólo resta narrar hechos particulares que ejemplifican, ilustran y enmarcan esta estructura. Hay allí una interna de Aníbal Fernández con otros sectores del gobierno y todas las acciones de la presidenta pasan por el solo hecho de recortarle poder y asignárselo a otros. Este cuento es tan viejo como el propio kirchnerismo, y quizá, tan viejo como el periodismo desestabilizador mismo –habría que hurgar en la cobertura de los medios en las previas a los seis golpes de estado que sufrió la Argentina en el siglo XX. Por un lado estaría Aníbal Fernández, por el otro Garré, Tomada y el nuevo secretario de comunicaciones, Abal Medina hijo. Para lograr el efecto desestabilizador de la narración, es muy importante posicionar al jefe de gabinete en absoluta soledad y en un enfrentamiento con otros integrantes del gobierno, ya que se trata de uno de los personajes con más poder.
El otro frente es externo, más abstracto y conceptual: se trataría de "abrirse a escuchar otras voces", y no explicita a quién concretamente llama "otras voces". ¿Qué sectores de la población, los políticos de qué partido? ¿representantes barriales, piqueteros, activistas de género y de la diversidad sexual, representantes de las poblaciones indígenas, campesinos, sindicalistas? Muchos de ellos se han ido sumando en los últimos años al diálogo con el gobierno y han conseguido importantes reivindicaciones, aunque todavía falte avanzar mucho. Con lo cual, queda claro que Castro parece referirse a otra cosa cuando habla de "otras voces": las voces de siempre, los grandes medios y la oposición, el radicalismo y el peronismo federal, personificado en los (ex)caudillos provinciales, Duhalde, Rodriguez Saá, Puerta y, por qué no, Menem. O cualquier otro corrupto, con tal de que diga publicamente que está en contra del gobierno, aunque no sepa explicar muy bien por qué.
Otra interna que detecta –imagina, desea o rescata de sus fuentes confiables– se relaciona con el secretario de comercio, Moreno, y el ministro de agricultura, Domínguez. Por denostar al ya tan vapuleado secretario Moreno, elogia sin advertir la capacidad de diálogo del ministro Domínguez. Debería aclarar dónde ve y en qué consisten tal diálogo, "la buena aptitud" y la mejora de las relaciones con el sector que atribuye a las acciones del ministro, y luego ponerlos en relación con las expresiones heterogéneas de toda la gama de productores agropecuarios y el ridículo lockout patronal de la semana pasada.
No falta una crítica a la lamentable ineptitud de todos los sectores de la oposición: Castro no rescata uno solo, y al lector le surge la duda: ¿quién podría salir airoso en la contienda electoral de 2011? Por una cuestión de lógica, para que Cristina pierda –y su intento se pueda definir como intentona– tiene que haber un ganador, y Castro no logra ver un candidato con esas características. Parece que termina por conceder, involuntariamente, una victoria casi segura de Cristina, y su artículo se constituye en un clamor desesperado por un candidato coherente que pueda hacerle frente.
El artículo no es sólo palo en la rueda y cierra con una hoja de ruta para el gobierno: "el grave episodio" de la cocaína "de alta pureza" descubierta en España es algo que debería preocupar y ocupar a los integrantes del gobierno. No está claro si Castro lamenta que se haya exportado en vez de volcarse al mercado interno o si pide –conocedor del accionar del gobierno– una solución al estilo del trigo, donde el cupo de exportación se comience a liberar una vez abastecido el mercado interno. ¿O pretende que la presidenta interrumpa su gira por Medio Oriente para ir a tomar declaración a los responsables de algún aeropuerto argentino? Después de tantos años de periodismo y vida pública debería saber que esas funciones corresponden a otros funcionarios y ramas de los poderes judicial y ejecutivo.
¡No se entiende, Castro! Surge la sospecha que toda la reflexión final sobre "el nuevo alerta" solo sirve para nombrar en una oración la presidenta y el narcotráfico, para preparar una futura argumentación sobre la relación entre mafia y estado. Ejemplos en la historia argentina no faltarían. Basta con recordar a Duhalde, la maldita "mejor policía del mundo" y los barones narcos del conurbano.
Castro, no nos haga esperar mucho para el próximo capítulo de esta saga política, estamos a la expectativa de los próximos movimientos dentro del kirchnerismo y le deseamos, de todo corazón, que al menos una vez acierte un pronóstico y logre recuperar un ápice de su credibilidad.
Según Nelson Castro, la presidenta se enfrentaría a un seguro fracaso en caso de buscar la reelección. Utiliza el término "intentona", que nos recuerda intentos de golpe de estado fracasados, como recientemente en Ecuador, y expresa una convicción acerca de la situación actual del poder en la política argentina que resulta de una interpretación particular de los hechos políticos.
Así como hablamos de interpretación, podríamos hablar de ideología, ya que se trata de un conjunto de ideas acerca de la realidad y los hechos que observa. Para Castro, el espacio político es una "arena" donde todo es lucha por el poder y el único motor de las acciones son "la ambición personal" y "los negocios". Está claro que esta definición deja afuera muchas otras posibilidades que consideraríamos más alabables para la política, por ejemplo, la intención de mejorar la educación pública y la infraestructura nacional o de construir un modelo de país que permita la construcción de instituciones más democráticas y una industria desarrollada con más valor agregado y, en consecuencia, más trabajo. Estas posibilidades quedan a priori excluidas en el pensamiento de Castro; es el reflejo de una ideología antipolítica muy propiciada internacionalmente por el liberalismo, cuya motivación suele ser económica, y que en la Argentina ha encontrado un motor particular con el hartazgo de la población ante políticos faranduleros y mentirosos que nunca siquiera han intentado cumplir con sus promesas. Sabemos que en esta idoelogía, todo político es por definición un corrupto y un hijo de otra cosa.
Después de marcar la cancha ideológica sólo resta narrar hechos particulares que ejemplifican, ilustran y enmarcan esta estructura. Hay allí una interna de Aníbal Fernández con otros sectores del gobierno y todas las acciones de la presidenta pasan por el solo hecho de recortarle poder y asignárselo a otros. Este cuento es tan viejo como el propio kirchnerismo, y quizá, tan viejo como el periodismo desestabilizador mismo –habría que hurgar en la cobertura de los medios en las previas a los seis golpes de estado que sufrió la Argentina en el siglo XX. Por un lado estaría Aníbal Fernández, por el otro Garré, Tomada y el nuevo secretario de comunicaciones, Abal Medina hijo. Para lograr el efecto desestabilizador de la narración, es muy importante posicionar al jefe de gabinete en absoluta soledad y en un enfrentamiento con otros integrantes del gobierno, ya que se trata de uno de los personajes con más poder.
El otro frente es externo, más abstracto y conceptual: se trataría de "abrirse a escuchar otras voces", y no explicita a quién concretamente llama "otras voces". ¿Qué sectores de la población, los políticos de qué partido? ¿representantes barriales, piqueteros, activistas de género y de la diversidad sexual, representantes de las poblaciones indígenas, campesinos, sindicalistas? Muchos de ellos se han ido sumando en los últimos años al diálogo con el gobierno y han conseguido importantes reivindicaciones, aunque todavía falte avanzar mucho. Con lo cual, queda claro que Castro parece referirse a otra cosa cuando habla de "otras voces": las voces de siempre, los grandes medios y la oposición, el radicalismo y el peronismo federal, personificado en los (ex)caudillos provinciales, Duhalde, Rodriguez Saá, Puerta y, por qué no, Menem. O cualquier otro corrupto, con tal de que diga publicamente que está en contra del gobierno, aunque no sepa explicar muy bien por qué.
Otra interna que detecta –imagina, desea o rescata de sus fuentes confiables– se relaciona con el secretario de comercio, Moreno, y el ministro de agricultura, Domínguez. Por denostar al ya tan vapuleado secretario Moreno, elogia sin advertir la capacidad de diálogo del ministro Domínguez. Debería aclarar dónde ve y en qué consisten tal diálogo, "la buena aptitud" y la mejora de las relaciones con el sector que atribuye a las acciones del ministro, y luego ponerlos en relación con las expresiones heterogéneas de toda la gama de productores agropecuarios y el ridículo lockout patronal de la semana pasada.
No falta una crítica a la lamentable ineptitud de todos los sectores de la oposición: Castro no rescata uno solo, y al lector le surge la duda: ¿quién podría salir airoso en la contienda electoral de 2011? Por una cuestión de lógica, para que Cristina pierda –y su intento se pueda definir como intentona– tiene que haber un ganador, y Castro no logra ver un candidato con esas características. Parece que termina por conceder, involuntariamente, una victoria casi segura de Cristina, y su artículo se constituye en un clamor desesperado por un candidato coherente que pueda hacerle frente.
El artículo no es sólo palo en la rueda y cierra con una hoja de ruta para el gobierno: "el grave episodio" de la cocaína "de alta pureza" descubierta en España es algo que debería preocupar y ocupar a los integrantes del gobierno. No está claro si Castro lamenta que se haya exportado en vez de volcarse al mercado interno o si pide –conocedor del accionar del gobierno– una solución al estilo del trigo, donde el cupo de exportación se comience a liberar una vez abastecido el mercado interno. ¿O pretende que la presidenta interrumpa su gira por Medio Oriente para ir a tomar declaración a los responsables de algún aeropuerto argentino? Después de tantos años de periodismo y vida pública debería saber que esas funciones corresponden a otros funcionarios y ramas de los poderes judicial y ejecutivo.
¡No se entiende, Castro! Surge la sospecha que toda la reflexión final sobre "el nuevo alerta" solo sirve para nombrar en una oración la presidenta y el narcotráfico, para preparar una futura argumentación sobre la relación entre mafia y estado. Ejemplos en la historia argentina no faltarían. Basta con recordar a Duhalde, la maldita "mejor policía del mundo" y los barones narcos del conurbano.
Castro, no nos haga esperar mucho para el próximo capítulo de esta saga política, estamos a la expectativa de los próximos movimientos dentro del kirchnerismo y le deseamos, de todo corazón, que al menos una vez acierte un pronóstico y logre recuperar un ápice de su credibilidad.
jueves, 20 de enero de 2011
Elegante racismo en el siglo XXI
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1342802
El diario La Nación tiene el agrado de informarnos que una mujer ha dado a luz a un bebé. ¿Por qué esto es noticia? Por el simple hecho de que esta mujer era, en realidad, una niña de apenas 10 años. El artículo se explaya sobre el estado de salud de ambos, madre e hijo, y sobre los procedimientos del sistema de salud provincial y hace, a continuación, una referencia a la pertenencia étnica de esta mujer: una comunidad mbyá-guaraní. Hasta aquí nos ahorra especulaciones acerca de modo de vida de esta comunidad y no lo relaciona al embarazo y hasta prodríamos considerar al artículo casi libre de categorizaciones racistas.
Sin embargo, sigue y nos provee algunos datos, que se podrían considerar de información general, para aquellos que hasta la lectura del citado artículo ignoraban por completo la existencia de poblaciones mbyá-guaraní (que, dicho sea de paso, descienden de los guaraníes que se negaron a entrar a las misiones de los jesuitas y siguieron viviendo su modo de vida tradicional: hasta hace algunas décadas, cuando llegaron las explotaciones agropecuarias a su tierra). Estas poblaciones serían pobres o hasta indigentes y recibirían ayuda de los gobiernos y de la iglesia católica. Si su modo de vida tradicional siguiera intacto, no nos podríamos arrogar la soberbia de descalificarlo como pobreza, por lo tanto, podemos especular que ya no pueden llevar su forma de vivir como hicieron desde tiempos inmemoriales. Y, de hecho, el artículo nos explica cómo: "la selva virgen va desapareciendo"; toda solita; de ninguna manera hay alguien que la haga desaparecer: ni plantaciones de soja ni yerbatales, y seguro que ningún hacendado o terrateniente tampoco. Como resultado, estos pobladores ya no pueden proveerse de alimentos. Pero esto no es una desgracia, sino, al contrario, una situación sumamente romántica y deseable por toda persona con toda su sensibilidad intacta, pues ahora "deambulan vendiendo bellas artesanías". Bellísimo. También tienen otras opciones de insertarse en el mercado laboral: "practican la mendicidad" o "se transforman en prostitutas infantiles". ¡Qué belleza!
También son llamados "los primitivos dueños de estas tierras" y debo aclarar que, en primer lugar, no son primitivos, al menos no más primitivos que el autor de esta nota ni que los jornaleros de la redacción del diario La Nación, ni han dejado de ser los dueños de estas tierras: porque la constitución argentina garantiza a los pueblos originarios el derecho a habitar su tierra de la misma manera que lo han hecho siempre. Los que violan este derecho son el Estado, la justicia y los explotadores de tierras y humanos.
Las entidades sociales y religiosas no deberían intentar "evitar la lenta extinción" de estos pueblos, sino combatir el exterminio sistemático y planificado, también llamado genocidio, codo a codo con los pueblos afectados y luchar para que, de una vez por todas, el Estado haga respetar la constitución y las leyes vigentes para todas las personas, independiente de los medios materiales que pueda tener, del color de su piel y de su procedencia étnica, geográfica y cultural.
Por último, el diario La Nación nos ha dado un próspero ejemplo de cómo se puede combinar consciencia de la diversidad cultural digna del siglo XXI con el más atroz racismo y soberbia cultural y racial que ya eran extemporáneos cuando, en el siglo XIX, sirvieron para justificar la conquista del desierto, el genocidio más atroz que se perpetró en el territorio que hoy queremos llamar República Argentina.
El diario La Nación tiene el agrado de informarnos que una mujer ha dado a luz a un bebé. ¿Por qué esto es noticia? Por el simple hecho de que esta mujer era, en realidad, una niña de apenas 10 años. El artículo se explaya sobre el estado de salud de ambos, madre e hijo, y sobre los procedimientos del sistema de salud provincial y hace, a continuación, una referencia a la pertenencia étnica de esta mujer: una comunidad mbyá-guaraní. Hasta aquí nos ahorra especulaciones acerca de modo de vida de esta comunidad y no lo relaciona al embarazo y hasta prodríamos considerar al artículo casi libre de categorizaciones racistas.
Sin embargo, sigue y nos provee algunos datos, que se podrían considerar de información general, para aquellos que hasta la lectura del citado artículo ignoraban por completo la existencia de poblaciones mbyá-guaraní (que, dicho sea de paso, descienden de los guaraníes que se negaron a entrar a las misiones de los jesuitas y siguieron viviendo su modo de vida tradicional: hasta hace algunas décadas, cuando llegaron las explotaciones agropecuarias a su tierra). Estas poblaciones serían pobres o hasta indigentes y recibirían ayuda de los gobiernos y de la iglesia católica. Si su modo de vida tradicional siguiera intacto, no nos podríamos arrogar la soberbia de descalificarlo como pobreza, por lo tanto, podemos especular que ya no pueden llevar su forma de vivir como hicieron desde tiempos inmemoriales. Y, de hecho, el artículo nos explica cómo: "la selva virgen va desapareciendo"; toda solita; de ninguna manera hay alguien que la haga desaparecer: ni plantaciones de soja ni yerbatales, y seguro que ningún hacendado o terrateniente tampoco. Como resultado, estos pobladores ya no pueden proveerse de alimentos. Pero esto no es una desgracia, sino, al contrario, una situación sumamente romántica y deseable por toda persona con toda su sensibilidad intacta, pues ahora "deambulan vendiendo bellas artesanías". Bellísimo. También tienen otras opciones de insertarse en el mercado laboral: "practican la mendicidad" o "se transforman en prostitutas infantiles". ¡Qué belleza!
También son llamados "los primitivos dueños de estas tierras" y debo aclarar que, en primer lugar, no son primitivos, al menos no más primitivos que el autor de esta nota ni que los jornaleros de la redacción del diario La Nación, ni han dejado de ser los dueños de estas tierras: porque la constitución argentina garantiza a los pueblos originarios el derecho a habitar su tierra de la misma manera que lo han hecho siempre. Los que violan este derecho son el Estado, la justicia y los explotadores de tierras y humanos.
Las entidades sociales y religiosas no deberían intentar "evitar la lenta extinción" de estos pueblos, sino combatir el exterminio sistemático y planificado, también llamado genocidio, codo a codo con los pueblos afectados y luchar para que, de una vez por todas, el Estado haga respetar la constitución y las leyes vigentes para todas las personas, independiente de los medios materiales que pueda tener, del color de su piel y de su procedencia étnica, geográfica y cultural.
Por último, el diario La Nación nos ha dado un próspero ejemplo de cómo se puede combinar consciencia de la diversidad cultural digna del siglo XXI con el más atroz racismo y soberbia cultural y racial que ya eran extemporáneos cuando, en el siglo XIX, sirvieron para justificar la conquista del desierto, el genocidio más atroz que se perpetró en el territorio que hoy queremos llamar República Argentina.
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